CINE · AULLIDOS
Crítica de Las crónicas de Spiderwick (2008)
The Spiderwick Cronicles
Crítica de Las crónicas de Spiderwick
El film ‘Las crónicas de Spiderwick’ recupera el espíritu de las películas de aventuras de corte juvenil más imaginativas. ‘Dentro del laberinto’ es un referente claro, aunque también es fácil que rememore en el espectador películas como ‘La historia interminable’. Sin llegar a la calidad de aquellas, sus creadores pueden sentirse orgullos de haber creado una muy digna sucesora.
Una familia inmersa en plena crisis se muda a un viejo caserón familiar en medio del bosque. El inquieto y problemático Jared (F. Highmore) descubrirá un libro en el que un antepasado suyo describió cientos de seres y elementos mágicos. Acompañado de su hermano gemelo (de nuevo F. Highmore, absténganse quien le tenga cierta inquina a este niño de cara de no haber roto un plato en su vida) y su hermana mayor, tendrán que hacer frente a la amenaza de unos seres extraños que quieren hacerse con el libro para destruir al resto de criaturas mágicas que habitan en la naturaleza.
Sorprende la riqueza de mitología propia que baraja el guión, aunque a su vez beba de mitología clásica para la creación de muchos de los personajes. Sílfides y trasgos se suceden a lo largo del metraje, mostrando unos impresionantes efectos visuales que alcanzan su momento culminante en el tramo final de la película. Las imaginativas ilustraciones de Tony Diterlizzi que aderezan los relatos de Holly Black en que se basa el film, se han respetado con bastante exactitud. Por ello, ‘Las crónicas de Spiderwick’ alcanza momentos visualmente perfectos, logrando transmitir una relativa inquietud con la presencia de los más horribles monstruos, y sorpresa cuando hacen su aparición los más fantásticos seres de leyenda.
‘Las crónicas de Spiderwick’ se acerca más a la ochentera ‘Gremlins’ (en cuanto a su concepción de terror para todos los públicos, no en el histerismo desbocada de aquella) que a la estela que ha dejado a su paso el éxito de Harry Potter. Es infinitamente mejor que las grandilocuencias épicas de ‘Las crónicas de Narnia’ y ‘Eragon’. Es simplemente aventura, villanos imposibles y un mundo en el que fantasía y realidad conviven a duras penas.
Los mejores momentos del film corren a cargo de las escenas de acción, logradas tanto en intensidad como en el desparpajo de sus resoluciones (especialmente imaginativo el del final). Sin embargo la película flojea en sus pretensiones dramáticas de conflicto familiar, demasiado tópico y facilón, pero inevitable en este tipo de tramas.
Los niños se lo pasarán en grande, y los adultos no se sentirán estafados al pagar la entrada del cine. Lo cual ya es un logro, todo sea dicho.