CINE · AULLIDOS
Crítica de Rebobine por favor (2008)
Be kind rewind
Crítica de Rebobine por favor
Michael Gondry se está ganando con cada película que realiza el calificativo de director de culto, aunque quizás sea temprano para tildar con este apelativo a un tipo con solo tres películas a sus espaldas (anuncios y vídeos musicales a parte). “Olvídate de mí” es una pequeña joya cinematográfica, y “La ciencia del sueño”contiene un poderío visual increíble. Quizás “Rebobine por favor” sea su película más comercial, aunque no por ello está exenta de belleza y riesgo.
La historia de “Rebobine por favor” parte de una excéntrica premisa muy del gusto del director. Dos colegas intentan sabotear una central eléctrica, quedando uno de ellos magnetizado en el intento. Así estropeará las películas del videoclub de su amigo, borrando su contenido y haciendo peligrar el ya de por sí frágil negocio. La solución: crear ellos mismos las películas, regrabarlas con los pocos medios de los que disponen y esperar que nadie se de cuenta. Pero los clientes no solo se dan cuenta, sino que estas versiones caseras se convertirán en todo un éxito. La realización de películas de sobra conocidas por el público da lugar a las escenas más divertidas del film. La regrabación de “Los Cazafantasmas” está destinada a ser uno de los momentos más hilarantes de la historia del celuloide.
Lejos de la parodia más facilona, “Rebobine por favor” es un sentido homenaje al mundo de cine. La ficción como forma de evasión, la mentira como fórmula de escapismo. En una industria cinematográfica cada vez más escasas de ideas, tan repleta de adaptaciones y remakes innecesarios (hay varios chistes a su costa), Gondry se atreve a tejer su película a base de homenajes reconocibles. Así que quien más disfrutará de la cinta será el espectador que retenga en su memoria (y en su retina) más recuerdos fílmicos, el que atesore mayores conocimientos cinematográficos a nivel popular (Cazafantasmas, Robocop, Los chicos del barrio, King Kong, etc.). La cantidad de guiños es brutal, lo que en ocasiones resulta incluso entrañable. No se trata de hacer sangre con películas de éxito (tal y como solemos estar acostumbrados en el cine de parodias), sino de un retrato melancólico de una forma de entender el cine. Roger Corman estaría orgulloso de los protagonistas de este film, interpretados por Mos Def y Jack Black (que promete convertirse en el rey de la comedia moderna), haciendo frente a la escasez de medios con mucha imaginación. Las circunstancias que rodean a sus personajes, inmersos en una existencia despreocupada, triste y feliz, en un mundo ajeno al progreso en el que el VHS aún no se ha dado por vencido frente al DVD, anclado en un falso pasado, subraya la inocencia de todo el relato.
Y ahí radica quizás el único “pero” del film, y es el carácter bienintencionado en que se torna el argumento en el tramo final (barrio problemático pero finalmente colaborador incluido) y que parece segmentar en dos partes bien diferenciadas la película. Aunque no deje de tener cierto regusto agridulce, ese final resulta demasiado increíble y sensiblero.
“Rebobine por favor” requiere de la complicidad del espectador, que la disfrutará en cuanto se deje atrapar por su juego de referencias. Si lo hace, disfrutará como un enano. Una película tremendamente divertida.