CINE · AULLIDOS
Crítica de El Carnaval de las Tinieblas (1983)
Something Wicked This Way Comes
Crítica de El Carnaval de las Tinieblas
La feria ha llegado a la ciudad, cargada de emociones e ilusión para grandes y pequeños. También está llena de secretos y horror, aunque en apariencia lo único que haga la misteriosa feria sea cumplir los deseos de cada visitante. Aunque siempre existe un reverso oscuro para cada deseo formulado…
Basado en la magnifica novela del gran Ray Bradbury, ‘El carnaval de las tinieblas’ es una entretenida historia sobre la amistad y el duro paso a la madurez por la que todo niño debe pasar. Salpicado de detalles inquietantes y escenas perturbadoras, la película se resiente en su espíritu de film juvenil/infantil, que hace que ciertas escenas resulten descafeinadas o directamente cojas. Quizás si no hubiera producido la omnipresente Disney, pudiéramos haber visto una película mucho más oscura que la que finalmente llegó a las salas comerciales.
Uno de los grandes aciertos de la película es haber mantenido el espíritu de la novela original de Bradbury (también guionista del film), sin duda todo un experto en tocar la fibra sensible de sus lectores con su estilo evocador y poético. La narración en primera persona de toda la historia por parte de uno de los niños protagonistas enlaza directamente con su precedente literario, y además nos mete de lleno en nuestra propia infancia, nos traslada a nuestros recuerdos de inocencia aventurera y hace que se multiplique nuestra implicación en el relato.
‘El carnaval de las tinieblas’ no es una película perfecta, aunque sí una digna adaptación de la novela en que se basa. La dirección de Jack Clayton es más que correcta, e incluso logra alcanzar momentos de auténtica magia (toda la escena de la biblioteca). Además la interpretación de Jonathan Pryce como el misterioso Mr. Dark llena la pantalla con cada una de sus apariciones, sin duda un personaje memorable repleto de magnetismo y serena maldad.