CRÍTICA DE SEÑALES

Por Adrián Álvarez
 
Que M. Night Shyamalan es un excelente director es de sobra conocido. A pesar de contar con detractores, con un mínimo de sensibilidad es fácil apreciar su inusitado talento para el suspense y para dotar de humanidad a sus personajes.

Personalmente, esta película empieza una ligera cuesta abajo en lo concerniente a calidad que, espero, con la película de 'La Joven del Agua' volverá al nivel de sus dos primeros filmes.

'Señales' cuenta la historia de una invasión extraterrestre desde una ventana chiquitita. Son palabras del propio Shyamalan, y es una descripción perfecta. A lo largo de su metraje queda patente el mencionado talento de caracterización, convirtiendo a Mel Gibson en un sufrido pastor que ha perdido a su mujer en un horrible accidente de tráfico, que vive con sus hijos y su hermano. La tensión crece con los círculos de cultivo que se multiplican por el mundo, y ya en el momento de la invasión, llegamos al cenit de la película.

'Señales' es una notable película porque mantiene el suspense hasta en los momentos ridículos (con Joaquin Phoenix, siempre competente, jugando con el papel de plata) y nos brinda un par de escenas memorables: la aparición de un alienígena delante de unos niños que celebran un cumpleaños (rodada en vídeo doméstico), su sencillez es su mayor baza a la hora de transmitir ansiedad; y cuando el hombre que mató a la mujer de Gibson le asegura haber encerrado a un alienígena: Gibson se acerca a la puerta aporreada y usa un cuchillo como espejo para observar, siéndoselo arrebatado.

El problema de Shyamalan es la manía de dar un giro sorprendente al final de la película. Funcionó en 'El Sexto Sentido' y 'El Protegido', dando sentido a la narración y cerrándola, pero en el caso de 'Señales' hace agua por todos lados (y nunca mejor dicho). Y es que poner al líquido elemento como un ácido para estos visitantes, y que no se den cuenta de ello cuando el aire mantiene de forma permanente un porcentaje de agua roza el ridículo; el enfoque que podría salvarlo, el de la ciencia ficción ingenua, por desgracia es incompatible con el desarrollo de la trama.

En resumidas cuentas, una muestra de buen cine de un director que, parece, jamás rozará la mediocridad. Y eso es más de lo que se puede decir de otros talentos noveles.
 
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