CRÍTICA DE SCREAM 4

Por Ignacio Estrada
 
Wes Craven regresa a Woodsboro 15 años después del primer “Scream” para en cierto modo reinventar la saga, aunque en el fondo este solo sea el “leit motiv” para hacer una autentica cuarta parte donde los fans de la saga aplaudirán a raudales y las nuevas generaciones descubrirán de donde proceden las bases del cine de terror actual, plagado únicamente de remakes, versiones americanas de películas de terror japonesas e infinitas sagas donde únicamente se tortura a la gente para saciar las ansias de sangre de la audiencia.

Craven cumple de la manera más clásica posible y sorprendiendo a los espectadores en más de un momento. La secuencia inicial es autentica comedia con dosis de terror, (totalmente inesperada) y conforme avanza la acción, el maestro del suspense demuestra, con las reglas básicas, a crear tensión de la forma más clásica, es decir, planos que se giran para descubrir al asesino y golpes de sonido a "la vieja escuela".

El guión viene firmado por Kevin Williamson, padre de la saga, y se nota especialmente en el prólogo, en la escena de la escuela de cine y en el brutal final. Otras fuentes han filtrado que el guionista de la tercera, Ehren Kruger, también han metido mano, y esta se nota en el segundo acto que peca de largo, y con menos humor que la primera parte. Otro acierto del guión, seguramente de Williamson, es que ha sabido muy bien aprovechar los elementos y pequeños detalles que se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana como “facebook” o los “fakes” que inundan Internet.

El montaje de Peter McNutty (La última casa a la izquierda) está muy en concordancia con la clásica dirección de Craven, creando unas secuencias de tensión más basadas en efectos sonoros y golpes que en un montaje estrafalario, lo cual se agradece en estos tiempos que corren. Atentos a la primera secuencia de secuencias (sic), graciosa a la par que efectista. También se nota que han metido tijeras pues hay un montón de imágenes que hemos visto que no han acabado el montaje final. Se ha rumoreado que la primera versión del guion era de 140 hojas (que equivalen a 140 minutos en imágenes).

Marco Beltrami, compositor de la saga, se reinventa también haciendo versiones más modernas de la partitura original. Cabe destacar el tema del agente Dewey (David Arquette), que en su día compuso Hans Zimmer, que ha sido actualizado para la ocasión mostrando la evolución del personaje.

En el apartado artístico vuelven los tres supervivientes de la primera trilogía: Courtney Cox, David Arquette, y Neve Campbell, que si bien los dos primeros están estupendos, esta última está un poco sosa. También es verdad que con soberano cartel de gente joven esta quede relegada a un segundo plano. Entre lo mejor de esta nueva cantera alabar las actuaciones de Hayden Panettiere (Heroes), espectacular y una roba planos de primer orden; y Emma Roberts, sobrina de Julia Roberts, que dará mas que hablar en un futuro cercano. Por la pantalla, también se pasean muchos rostros jóvenes de la televisión americana como Anna Paquin (True Blood), Kristen Bell (Verónica Mars) y Lucy Hale (Pequeñas mentirosas) que acabaran (o no) siendo carne de cañón para Ghostface.

En resumen, en esta época carente de originalidad en Hollywood, “Scream 4” es un golpe efectista (y maestro) de Wes Craven y su forma de reírse de todos los remakes que están haciendo de sus películas.

Lo mejor: Wes Craven “reinventándose” y Hayden Panettiere.

Lo peor: El segundo acto es un poco soso.
 
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