CRÍTICA DE NOCHE DE MIEDO

Por Adrián Álvarez
 
A pesar de no tener tanta fama como 'Un Hombre Lobo Americano en Londres', la película que nos ocupa, 'Noche de Miedo', es otro clásico de culto que se encargó de revitalizar a un monstruo clásico: en este caso, a la figura del vampiro. Esa falta de fama puede achacarse a un tono más desenfadado, un ambiente de comedia juvenil ochentera y a que Tom Holland, director también de 'Muñeco Diabólico' y de dos buenas adaptaciones de Stephen King ('Thinner' y 'Los Langoliers'), no tenga tantos clásicos en su haber como Landis ('Desmadre a la Americana', 'Entre Pillos Anda el Juego', 'Granujas a Todo Ritmo').

En mi opinión, 'Noche de Miedo' es superior a 'Un Hombre Lobo Americano en Londres' por diversas razones. La más importante de todas es que el ritmo de la película no decae en ningún momento, y hay una tensión casi constante que no se ve interrumpida ni por los detalles de humor, bastante acertados.
La película se divide en dos partes: en la primera, Charlie Brewster (William Ragsdale) se nos presenta como un chaval normal y corriente, aficionado a un programa de televisión de cine de terror presentado por una vieja gloria, Peter Vincent (Roddy McDowall) 'El Intrépido Matavampiros', y que descubre que su nuevo vecino, Jerry Dandrige, es un vampiro. Así, emprende una cruzada para desenmascararle. Una magnífica escena a destacar es cuando Charlie cae en la cuenta de que un vampiro no puede entrar en una casa sin ser antes invitado, e interviene su madre.

Ya en la segunda, nos encontramos con el tira y afloja entre Charlie y Jerry, y cobra protagonismo Peter Vincent, el mejor personaje de la película. Este viejo actor, a quien McDowall da un aire entre cínico y nostálgico hacia los viejos tiempos, ayudará al joven a enfrentarse al vampiro.

Si esta película revitalizó a los vampiros, al igual que 'Un Hombre Lobo' hizo con los licántropos, es porque retoma todos los viejos mitos acerca de los chupasangre, readaptando los más atractivos y riéndose del resto, pero siempre desde el respeto y sabiendo que se está ante un proyecto de serie B. Así, el vampiro es un ser misterioso, que al no sernos dado su origen encarna la figura del Mal absoluto: es tentador, histriónico en ocasiones y siempre que aparece en pantalla la sensación que transmite es de peligro inmediato, incluso cuando suelta alguna ocurrencia. Por si no fuera poco, en ocasiones deja los discretos colmillos para exhibir una dentadura grotesca y afilada, más propia de una bestia que de un gentleman inglés. En este sentido los efectos especiales cumplen de maravilla,

En definitiva, 'Noche de Miedo' es una película muy simpática, de visionado obligatorio para los aficionados al cine de terror en general, y de los vampiros en particular.

Lo mejor: La banda sonora de Brad Fiedel ('Terminador 2'); los constantes guiños a las viejas películas y actores de los que bebe; los personajes de Peter Vincent y Jerry Dandrige, y la actuación de Roddy McDowall; el mimo de Tom Holland en el guión y detrás de la cámara, y un pulso narrativo que no decae.

Lo peor: Que esté siendo injustamente olvidada
 
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