CRÍTICA DE GINGER SNAPS 2: LOS MALDITOS

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
Al igual que en otras muchas secuelas, como: Halloween 2, Pesadilla en Elm Street 3, Destino Final 2..., gran parte del argumento de Ginger Snaps 2 se desarrolla en una clínica. Casi se ha convertido en un tópico más del género, que tras las experiencias vividas, los supervivientes, generalmente los protagonistas, terminen en centros psiquiátricos, hospitales, clínicas...escenarios desde los cuales se retoma la historia.

Brett Sullivan, montador de Ginger Snaps, releva en esta segunda parte a John Fawcett, director y co-guionista de la primera que ahora tan solo participa como productor ejecutivo.

A pesar de su estremecedor ataque inicial y unos efectos especiales mejorados esta vez a cargo de la empresa KNB (Abierto Hasta El Amanecer, Cursed...), el guión de Ginger Snaps 2 no es tan bueno como el de su predecesora.

La historia no es original, tenemos de nuevo lo mismo, solo que ahora quien sufre la dolorosa transformación es Brigitte y no Ginger. Los nuevos personajes como el celador, la directora de la clínica, la niña entrometida...tan solo sustituyen a los fallecidos en la primera entrega pero no enriquecen la trama y resultan prescindibles para el desarrollo del argumento. ¿Qué importancia tienen los chantajes que Tyler realiza a las jóvenes del centro o quien fuera el causante de las quemaduras de la abuela Bárbara?

El intento de crear suspense entorno a la identidad del licántropo que acosa a Brigitte, no es nada efectivo aunque se insista en ofrecernos varios sospechosos y sobre todos ellos se señale especialmente a uno, sin llegar finalmente a desvelarnos nada.

Entretenida pero simple.
 
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