CRÍTICA DE VIDEODROME

Por David Sierra
 
Los medios de comunicación nos hacen más y más corruptos, en especial la televisión. En una época en la que en España apenas soñábamos con canales de televisión, un visionario director, David Cronenberg, dirigía una película en la que se hablaba del peligro a la adicción, cuando pasamos mas de cuatro horas diarias delante de un televisor.

Se trata de una película visionaria, ya que sus protagonistas eran literalmente absorbidos por ella. Un canal nuevo, Videodrome, será el encargado de conducir a James Woods a la pesadilla. A una pesadilla de mutación y nueva carne cuando a través de una ranura que sale de su televisión es transportado a un nuevo mundo y parasitario con todo aquel que vea el canal.

Aunque el argumento o los elementos de la trama puedas parecer a priori demenciales, nada aquí es gratuito. Un terrible mensaje deja al espectador en la duda, si todo lo que vemos puede llegar a ser real, ya que salvando las distancias, realmente la manipulación a la que es sometida el protagonista es la que realizan las cadenas con nosotros. Videodrome manipula nuestras mentes como hoy en día los telediarios con sus intereses políticos. El castigo por la pornografía barata que esconde Videodrome es el de una limpieza mental o tal vez, el de su destrucción. Eso es lo que nos queda después de ver el film: una limpieza, una mutación fatal a una nueva forma de ser, similar a la de Woods en el film, en que después de toda destrucción física, siempre queda una liberación mental.

Lo mejor: Una historia visionaria y totalmente genial. La labor de Cronenberg tras la cámara.

Lo peor: Que sea confundida con una simple película de ciencia ficción, mientras va más allá...
 
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