CINE · AULLIDOS
Crítica de La Puerta (1987)
The Gate
Crítica de La Puerta
Peinados “crepados”, abrigos “guardapolvo”, Billy Idol, punks, heavys, Depeche mode… Son varios de los elementos que caracterizan a los años ochenta. Una década que nos proporciono muchos horrores y varios mitos al genero, como por ejemplo Freddy Krueger. Además de pequeñas joyas que más que en las salas, tuvieron su gloria en los videoclubes, tan de moda en esa época. Y esta es una de esas joyas, apodadas hoy con lacrimógena nostalgia como: “eightys”.
Y quizás sea por eso que su visionado hoy, sea más ameno y entretenido que en su día. Que ya lo era, puesto que es exactamente esa, una de las virtudes del film de Tibor Takacs, gracias a un guión (Michael Nankin) sin más pretensiones, que contiene de todo: monstruos, demonios, conjuros, heavy metal, y sin olvidar a un jovencísimo Stephen Dorff brillante a la vez que muy creíble en su papel como Glen, niño protagonista de la historia.
Una historia muy sencilla con momentos, algunos clásicos, otros tópicos, y algunos muy originales: como el personaje de Terry (Louis Tripp), el niño fanático del metal satánico, que descubre lo que esta ocurriendo gracias a un disco, y comprueba como se suceden una tras otra las señales que condicionan la apertura de esa “puerta” infernal.
Los efectos especiales corren a cargo de Randall William Cook, nombre hoy de prestigio como uno de los responsables de los FX de “El señor de los anillos”de Peter Jackson, efectivos aunque no muy convincentes en algunos momentos: las manos que surgen de la cama y atrapan a Al (Christa Denton) la hermana de Glen.
Quizás lo único que puede resultar incomodo de la cinta de Tibor Takacs sean algunos momentos mas cercanos al cine comercial que no al terror puro. Pero en definitiva es una película de obligado visionado.