CINE · AULLIDOS
Crítica de La Chica Que Soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2009)
Flickan som lekte med elden
Crítica de La Chica Que Soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Reconozco que después del buen sabor de boca que me dejo la primera entrega de Millennium, tenía ganas de ver su continuación. Sin embargo, si hace unos meses alababa Los Hombres que No Amaban a las Mujeres, en esta ocasión me he quedado con un sabor agridulce… ¿Qué ha pasado?
Lo primero es que esta película es un telefilm puro y duro. Aquí no se han cortado en maquillar un poquito la factura, y han empleado un formato pensado para televisión y no para cine.
La dirección es de teleserie donde abunda el plano corto. Además, convierte la novela de Larsson en un título aburrido en el que su director, Daniel Alfredson, se limita a narrar de forma robótica (y no muy lograda). Además, ni la fotografía, ni el montaje y en especial el maquillaje (por momentos ridículo) hacen que el producto final mejore.
Únicamente la acertada banda sonora compuesta por Rasmus Hansenhan y una (de nuevo) brillante Noomi Rapace que lleva todo el peso de la trama, están a la altura de un título, que pese a dejarse ver, no deja de ser un producto de domingo por la tarde en Antena 3.
Lo mejor: Noomi Rapace (atención al momento lésbico).
Lo peor: Que no se han molestado en maquillar el telefilm que es.