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CINE · AULLIDOS

Crítica de Robin Hood (2010)

Robin Hood

Crítica de Robin Hood

Lejos queda la idea original de Ridley Scott de realizar una película sobre Robin Hood con el famoso arquero en el papel de villano y con el protagonismo del sheriff de Nottingham en las labores de héroe. Aún así, la visión de un director tan personal como suele serlo el británico, hacía presagiar una película épica y hasta cierto punto novedosa con respecto a toda la mitología precedente sobre Robin Hood. Desgraciadamente, no es así.

Las novedades se basan en narrar la creación del mito (Robin Hood) a partir de un simple desertor del ejército de Ricardo Corazón de León (Robin Longstride). Es una vuelta de tuerca que en principio resulta curiosa, pero que poco a poco se va desmadejando hasta dejar al descubierto una simplicidad atroz. El film está repleto de tópicos, de escenas mil veces vistas, de malos malísimos y buenos buenísimos. Por mucho que los guionistas hayan intentado innovar dándole un nuevo origen a Robin, la película es incapaz de salirse del terreno marcado. Y lo que es peor, por el camino se ha perdido buena parte de la aventura que se le presupone a un espectáculo de estas características.

No le sienta nada bien a este nuevo ‘Robin Hood’ el sentido del humor bobalicón (encarnado sobre todo en esos alegres muchachos que acompañan al héroe). Además a Ridley Scott no se le suelen dar demasiado bien las historias de amor, y la que aquí acontece entre Robin y Marian (Russell Crowe y Cate Blanchett) no es simplemente increíble, sino que a veces roza lo vergonzante (cierta secuencia en la que Marian pide a Robin que suba a su habitación, debería sonrojar a cualquiera, especialmente a los guionistas).

El film solo remonta el vuelo con la aparición de uno de los mejores actores-villanos que ha dado el cine en los últimos años: Mark Strong. Su sola presencia enriquece la película, aunque en este caso resulte finalmente desaprovechado.

Así, este ‘Robin Hood’ no es más que una excusa para que el bueno de Ridley Scott se marque al final una de sus ya cansinas batallitas (y ni siquiera le sale especialmente lucida en esta ocasión). Cualquier atisbo de originalidad (Marian es un personaje fuerte…) se ve sacrificado en los altares del tópico (…que al final tiene que ser salvada por el héroe).

En resumidas cuentas, cualquier vestigio de innovación queda reducido a la mera anécdota. Y lo que queda, es decir, una película de aventuras al estilo clásico, no consigue funcionar más que en contadas ocasiones. Una decepción, vaya.

Crítica de Robin Hood

Ridley Scott, artífice de obras maestras del cine como “Alien” o “Blade Runner”, nos devuelve al CINE DE AVENTURAS (en mayúsculas) con una película que cuenta con una excelente factura técnica, maravillosas interpretaciones y una estupenda vuelta de turca de una historia que… ¿todos conocíamos?

En esta última cuestión radica la principal novedad de este “Robin Hood” o debería decir “Robin Longstride”, pues el guionista Brian Helgeland (Mystic River, L.A. Confidential), nos cuenta aquello que no conocíamos del ladrón más famoso de todos los tiempos. Y es que Robin Hood tenía un pasado, un pasado muy interesante (y al parecer bastante fiel) a lo que nos cuenta la película. Robin Longstride es un buscavidas que gracias a una serie de catastróficas desdichas (que es lo que se narra en la película) llega a convertirse en Robin Hood (que es donde acaba la película).

Es un guión muy clásico, plagado de tópicos como que todos los buenos son muy buenos y los malos muy malos. También es una reinvención muy moderna, pues la historia es bastante simple para los tiempos que corren, pero aquí donde radica su efectividad ya que no se complica, no teje tramas secundarias complicas y nos cuenta un relato con unos excelentes diálogos recitados por increíbles actores.

Podemos afirmar que recuerda mucho a “Gladiator”, y que hay frases equiparables a las míticas “Fuerza y honor” o “todo lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad”, pero es que detrás de todo esta un grande de toda la vida, Ridley Scott.

Quienes se acerquen a ver al Ridley Scott de sus últimos films se llevaran una alegría muy importante, pues el padre de “Alien”, demuestra una vez mas que no tiene por que hacer lo mismo siempre y aquí nos deleita con una dirección muy clásica, sencilla pero muy efectiva y sin abusar de ese montaje en las secuencias de acción que últimamente tan acostumbrado nos tenía. Eso no quiere decir que haya perdido fuerza, al contrario, demuestra que es un entendido en la materia y que este relato requería algo más tradicional. Atención a ese prólogo que solo entenderemos del todo en su maravilloso epílogo.

En el aspecto técnico destacar que todo es impecable, y es que el director ingles ha vuelto a rodearse de toda la tropa con la que lleva trabajando todo esta época y que tan buenas críticas le han reportado. Destacar la figura de el montador Pietro Scalia quien como el director nos demuestra que igual que quitaba fotogramas en “Gladiator” para mostrar mas tensión dramática en las secuencias de acción, aquí se olvida de ello para usar más los generales y darle un montaje mas clásico, mas cercano a las películas de aventuras de toda la vida que a las actuales.

John Mathieson en su faceta de director de fotografía, crea una tonalidad muy austera y apagada que dota a la imagen de cierto tono antiguo (otro factor que apoya la teoría que el director quería algo clásico).

La música sin ser del todo novedosa, pues Marc Streitenfeld viene de la escuela de Hans Zimmer, resulta efectista y bien encajada, aunque esos coros desprendan cierto tufillo a “Now we are free”.

En el apartado artístico, necesitaríamos una página entera para alabar a cada uno de los actores principales, así que sacaremos los defectos: un William Hurt, que se pasea buscando el cheque que va cobrar y un Oscar Isaac (Agora) que quiere emular a Joaquín Phoenix y se queda en una caricatura de éste.

Aun así y sin enrollarme mucho, destacar nuevamente a Mark Strong como el malo que todo director quiere tener en su película. Y que después de una mas interpretación magistral de un malo, va camino de convertirse en el villano numero uno de la década que vivimos (“Sherlock Holmes”, “Kick-ass” y próximamente será Siniestro en “Green Lantern”).

Si te gusta el buen cine clásico de aventuras esta es tu película. Sin inventar nada nuevo Ridley Scott consigue trasladarnos a la Inglaterra del siglo XII con una bonita historia de bu