CRÍTICA DE AVATAR

Por Ignacio Estrada
 
"¿Me la pueden poner otra vez?". Esa fue la primera frase que se me pasó por la cabeza tras ver "Avatar", la nueva y esperada película de James Cameron que por fin llega a nuestras pantallas tras once años sin saber del director americano. Y, pese a que como ocurría con "Titanic" presenta un guión con sus lagunas y carencias, os adelantamos que nos encontramos con una gran película.

Como ocurre con todas las películas de Cameron, nos encontramos con una excelente dirección y un deseo de innovar. En este caso su "experimento" consiste en jugar con el 3D. Y es que Cameron ha creado la primera película 3D en la que a los diez minutos de proyección te olvidas de las gafas que llevas puestas: Es un 3D integrado en la acción, para contarnos una historia y no para tirar objetos hacia la pantalla como ocurría en títulos como "Destino Final 3D" o "San Valentín Sangriento 3D".

Sin embargo, Cameron va más allá y ha creado unos seres digitales llamados "Na´vi" que aunque en un primer momento puedan chochar, en unos instantes pensaremos que son actores de verdad y una auténtica gozada. Un espectáculo único visto en una pantalla de cine.

Lastima que la historia no esté a la altura de todo lo mencionado anteriormente. Y, pese a ser entretenida, debido a la grandeza de la película llega un momento en el que se olvida de dar más sentimiento y emoción a determinados personajes secundarios o enfatizar la maldad en caso de los villanos. Algo que no ocurre con los actores príncipales que sí están bien definidos y es por lo que la historia pese a funcionar, no termina de ser redonda (¿tal vez en una versión extendida de la película esto se corrija?).

La historia de "Avatar" no es nada original. Es "Braveheart" aderezado con "Bailando con Lobos" y "Pocahontas". Sin embargo Cameron combina estos elementos de forma inteligente para crear el Blockbuster que todo el mundo andaba esperando.

Pandora es mágica y explendorosa. Es una prolongación del propio Cameron y su pasión por la naturaleza y armonía con ella. De hecho no olvida de mandar un recadito en palabras de un personaje: “Destruiremos la naturaleza de Pandora como lo hicimos con nuestra tierra”. Además, golpea también, pero sin mojarse del todo, a la política invasora de Estados Unidos muy de actualidad en los tiempos que corren.

El apartado técnico es sobresaliente. No va a tener competencia para hacerse con los Oscar a mejor montaje, mejor sonido, efectos de sonido, y por supuesto fotografía, donde han creado un color, una belleza formal, una esencia en la imagen, que nos recuerda a las tierra africanas mezcladas con lo mejor de Australia. Esto sin olvidarnos de algunos cuadros del genio del impresionismo Monet. Una delicia visual para paladares muy exquisitos. Sin embargo, la música no está a la altura del resto del conjunto. James Horner no se ha esmerado demasiado creando una partitura muy similar a la de "Titanic" con muchos ecos a la de "El Rey León" de Hans Zimmer.

Sam Worthington se presenta como el nuevo héroe de acción, nos recuerda mucho al Michael Biehn de la primera época de Cameron, y después de haberle visto en “Terminator: salvation”, podemos ya augurarle un futuro muy prometedor por delante. Sigourney Weaver está simplemente maravillosa y para muestra verla fumar y beber whisky se convierte en una sorpresa muy gratificante. Pero si hay alguien que debe ser alzada con un premio es Zoe Saldana, ya que a pesar de ser un “Na"vi” toda la película, consigue emocionarnos y trasmitirnos sus sentimientos con cada una de sus expresiones faciales.

Respecto a los secundarios, debido a esas lagunas del guión muchos se quedan a medias, Giovanni Ribisi no sabemos que nos quiere decir, y Stephen Lang, que interpreta al malo malísimo de la función, esta bastante desaprovechado, dónde únicamente se salva en
 
CRÍTICAS RECIENTES