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CINE · AULLIDOS

Crítica de Alien Resurrección (1997)

Alien Resurrection

Crítica de Alien Resurrección

"Hay cosas que nadie ha visto nunca. Es muy original, pero su espíritu es una mezcla de la primera y de la segunda. Hemos hecho una película genial". – Sigourney Weaver.

Sigourney Weaver quería que su personaje falleciera en 'Alien 3'. Dejó claro a la productora que Ripley debía morir porque no pensaba volver a interpretarla en el caso de que se rodara una cuarta parte. Pese a esto, la insistencia del estudio y una sustanciosa suma de dólares (el salario que Weaver recibió superaba el presupuesto de la película de 1979) consiguieron que recapacitara sobre la posibilidad de intervenir en 'Alien Resurrección'. Las sagas de terror y de ciencia ficción se niegan a perder de vista a sus heroínas.

Después de tres películas es difícil que los aliens nos impacten y provoquen el mismo terror que en 'Alien, el octavo pasajero'. Sobre todo porque nos hemos familiarizado con estas criaturas, pero también porque ninguno de los directores que se han encargado de las secuelas parece haber pensado en el motivo por el que Ridley Scott no mostró en ningún momento al extraterrestre totalmente iluminado, sin sombras. Y es que no hay nada que provoque más pavor que aquello que no vemos.

El realizador de Amelie no consigue un film más afortunado que 'Alien 3'. La atmósfera asfixiante de la saga ha desaparecido de golpe por “el más difícil todavía, en un guión mucho más artificioso. La frialdad del clon de Ripley hace que parezca un ser que no tiene nada que ver con Ellen. Que solamente muestra emociones cuando encuentra a los otros clones deformes en el laboratorio.

Predecible cien por cien. Cualquiera sabe de antemano cómo va a terminar todo realizando experimentos con la reina alien para que se reproduzca. Llevados a cabo por un científico con la mentalidad de John Hammond ('Parque Jurasico'), pero mucho más perverso. De todos modos, de forma consciente o inconscientemente, refleja que el ser humano quiere controlarlo todo sin contar con sus consecuencias. Ya lo predice el clon de Ripley en la comida: no pueden domesticarlos. De modo que lo único que no sabemos es quien va a morir, quien no, y de qué lado está Ellen.

Olvidables son: el aparente tono lésbico, de algunas secuencias, entre Sigourney Weaver y Winona Ryder, los dialogos y el partido de baloncesto. Pero la escena donde se nos descubren las habilidades submarinas de las criaturas es fantástica. No obstante se ve perjudicada en el momento en el que el grupo sale a la superficie y encuentra el nido. Que todos tarden tanto en reaccionar hasta que uno de ellos advierte en voz alta que les han tendido una trampa cuando es tan evidente, es un error preocupante.

No hay constancia de que Jean padeciera limitaciones económicas que castrasen el film, como le sucedió a David Fincher, asi que debemos entender que el resultado es exactamente lo que sus responsables y la Fox habían proyectado. Quizá si Ridley Scott se hubiera salido con la suya y hubiera rodado el final que quería en la película original, en el que el alien arrancaba la cabeza a Ripley de un mordisco, no hubiera sucedido esto. Pero tampoco habríamos disfrutado con la secuela de James Cameron.

Las resurrecciones son peligrosas. De hecho, Rick Rosenthal también tuvo su propia experiencia.

Se testigo de una desafortunada resurrección.