CRÍTICA DE REFLEJOS

Por Emilio Martínez
 
Con tres películas a sus espaldas, Alexandre Aja se ha convertido por méritos propios en uno de los directores más interesantes del panorama actual. Gracias a Alta Tensión y el remake de Las Colinas Tienen Ojos ha creado su sello particular demostrando que la violencia explícita en pantalla también puede ser un arte.

El éxito de público y taquilla de 'Las colinas' provocó que la Fox le diera carta blanca para realizar un nuevo título de terror. A las manos de Aja llegó el guión de Reflejos, el remake de Into the Mirrors, una de las mejores películas de terror orientales de los últimos años. Pese a que el director francés no quedó demasido convencido con la primera versión del guión, sí le gusto la idea de fondo. Por ello le reescribió con la ayuda de Grégory Levasseur para dar a la historia un enfoque más oscuro y demoníaco.

En Reflejos Aja abusa en exceso de golpes sonoros y sustos fáciles. Sin embargo se preocupa por tratar de buscar un argumento "más o menos" convincente para este título de espejos diabólicos que obligan a quienes están con ellos a terminar con sus vidas de formas espantosas. Y es en este momento, cuando la sangre comienza a brotar, cuando el director da lo mejor de sí mismo. Acompañado de Greg Nicotero y compañía y armados de protesis, galones de líquido rojo y desencajamientos de mandibulas imposibles, Aja se pone bruto... tal vez demasiado para lo que se puede esperar de un título de estudio.

Aunque Reflejos sea un título entretenido y que sirve perfectamente como vehículo de entretenimiento, no es el tipo de película que esperamos de Aja. El director parece empeñado en realizar nuevas versiones de otros títulos en vez de buscar la originalidad y sorpresa con la que nos deleitó con Alta Tensión.

Lo Mejor: La brutalidad de ciertas escenas.

Lo Peor: No aporta nada nuevo.
 
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