CINE · AULLIDOS
Crítica de Stake Land (2010)
Stake Land
Crítica de Stake Land
Si nos hablan de una película que trata del devenir de la especie humana en un entorno post-apocalíptico, tras el ocaso de la civilización a manos de unas voraces criaturas que antes fueron humanos; que el protagonista es un joven que acompaña a un osado cazador de monstruos; que dichas bestias son salvajes, irracionales y descontroladas a pesar de ser descritas como vampiros; y que además, el titulo de la cinta es “Stakeland” (Tierra de estacas), las comparaciones con “Bienvenidos a Zombieland” (Ruben Fleischer,2009) parecen simplemente inevitables.
Pues bien, sobra decir que ambas cintas no tienen nada que ver, por si alguien tiende a caer en el error de considerar a esta obra como un intento oportunista de nutrirse de la estela del gran éxito del género del año pasado. Ya desde el comienzo de la película, podemos ver que nos encontramos en un mundo mucho mas crudo, cruel, y repleto de desgracia que en su contrapartida zombie. De ahí en adelante, un hermoso carrusel de costumbrismo en tiempos difíciles, de interesantes ejercicios de intuición social y antropológica al más puro estilo de la ciencia ficción apocalíptica que en su momento nos brindaron obras como “Mad Max” (George Miller, 1979), y de un trayecto de supervivencia y superación inteligentemente lineal.
Cabe destacar un curioso desarrollo de personajes tan etéreo y sutil que resulta casi imperceptible, basado en un día a día repleto de labores técnicas orientadas a la supervivencia, y a largos silencios cargados de introspección; y una preciosa forma de representar escenas de felicidad en entornos de muerte e injusticia.
“Stakeland”, no obstante, no es una obra impecable, al igual que “Sunshine” (Danny Boyle, 2007) se esfuerza mucho en construir un mundo sólido, casi palpable, y una atmosfera de realismo en lo irreal, y falla a la hora de crear un clímax, y un antagonista razonable, generándose en ambos casos la incomprensible aparición de un villano en el tercer acto. El conjunto, tanto narrativo, dramático y estético del filme nos hace, por otra parte, dejar de lado estas taras.
LO MEJOR: La riqueza de la mitología, que llega incluso a plantear distintas razas de bestias, una irreconocible Kelly McGillis, el final/ epílogo, y el ya mencionado desarrollo de personajes.
LO PEOR: La aparición del villano del tercer acto, que no hace sino quitar protagonismo a los otros antagonistas del filme, los vampiros y los humanos