CRÍTICA DE LOBO

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
Al subgénero de hombres lobo no le sentó nada bien la década de los noventa. Tras el éxito de "Un hombre lobo americano en Londres", "En compañía de lobos" y "Aullidos", la licantropía quedó relegada al olvido (a pesar de ello las innumerables secuelas del clásico de Joe Dante que persistieron hasta principios de los noventa). El listón había quedado muy alto y no había nada nuevo que contar.

Mike Nichols lo sabía. "Lobo" se aleja del estilo que habían marcado estos títulos en la década de los ochenta acercándose más a los inicios de la licantropía como el clásico protagonizado por Lon Chaney Jr, "El Hombre Lobo" (1941).

Lo más destacable de esta película es la intervención de dos actores consagrados como Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer en un género destinado generalmente a interpretes desconocidos (en la actualidad es algo mas habitual). Pero sin duda, sus interpretaciones son lo más destacado de este soporífero producto, sin ritmo, que alcanza las dos horas de duración. El film no tiene "garra" ni fuerza, ni siquiera el inicio sorprende y las escenas de terror y de acción son escasas.

Lobo termina convirtiéndose en un culebrón sobre las relaciones de los miembros de una empresa editorial y en un fallido intento de revitalizar un subgénero que parece haber regresado con mas fuerza con el comienzo del nuevo milenio.
 
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