CRÍTICA DE TRANSFORMERS 3

Por Ignacio Estrada
 
Por fin llega a nuestras pantallas la tercera entrega de la saga Transformers, título que pese a tener las secuencias más impactantes del año, gracias a su magnífico 3D, sigue repitiendo los errores de su predecesora.

El problema principal es que tarda mucho en arrancar, la historia de los humanos no nos interesa demasiado (en especial la de los padres de Shia Labeouf) y cuando viene lo bueno, es decir, las batallas entre los Autobots y los Decepticons, no hay mesura: Nos encontramos ante una avalancha de cine de acción sin descanso absolutamente espectacular (y que puede llegar a cansar). Por su parte el guión es demasiado enrevesado para un niño y demasiado plomazo para un adulto, a pesar de haber cogido ideas de la historia original.

Michael Bay demuestra que puede con todo y aquí se tranquiliza en su ritmo arrollador para poder emplear la técnica de las 3D. Indudablemente hay una generación a la que este director desespera, pero hay que reconocer que es el que mejor planos en movimientos sabe hacer. La película está rodada en formato Imax, por lo que en algunos momentos algunos planos quedan muy ajustados. No es problema de dirección sino de reencuadre para salas no dotadas con este sistema de proyección.

Indudablemente la fotografía y el son impecables en toda la película. Y punto a favor del departamento de efectos especiales, pues han tocado la cima en lo que a los detalles de Transformers se refiere (el grado de expresión de las caras de estos va más lejos de los visto en anteriores secuelas).

En el apartado artístico hay nuevas incorporaciones que no aportan nada nuevo a la saga como John Malkovich (Rounders) o Frances MacDormand (Fargo) quienes parecen que están de vacaciones pagadas. Por su parte la sustituta de Megan Fox, Rosie Huntington Whiteley, le rogaríamos que regresase a su carrera de modelo ya que a su lado Fox parece Bette Davis. Shia LaBeouf y John Turturro son los únicos que parecen disfrutar con sus papeles, y este último es el que mejores chistes tiene.

En resumen, después de la desastrosa segunda parte, la tercera no aporta nada nuevo a excepción de una segunda parte repleta de mamporros, acción a raudales y un 3D espectacular. Eso sí, antes hay que sufrir una hora repleta de absurdeces.

Lo mejor: Michael Bay ha sabido adaptarse muy bien al 3D y sacarle buen partido

Lo peor: El guión y Rosie Huntington Whiteley.
 
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