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CINE · AULLIDOS

Crítica de Balada Triste de Trompeta (2010)

Balada Triste de Trompeta

Crítica de Balada Triste de Trompeta

Tras el paréntesis de “Los Crímenes de Oxford” – su película más fría e impersonal, pero no por ello menos estimable-, Álex de la Iglesia vuelve al terreno que mejor se le da: el de la comedia negra. Y lo hace con un cóctel arriesgadísimo donde se dan cita todas sus obsesiones y fetichismos. Quizá por eso el primer adjetivo que uno puede atribuirle a esta película es el de visceral.

Todo en “Balada Triste de Trompeta” es caótico, grotesco y excesivo. Y esto es precisamente lo mejor y lo peor de la cinta y el motivo por el que, sin duda, creará división de opiniones y sentimientos encontrados en sus espectadores.

La historia de estos dos payasos – pero también la de las dos Españas- posee un arranque inmejorable pero, al llegar a su ecuador, empieza a descarrilar y a construirse por acumulación. Lo mismo que unos personajes que, poco a poco, van perdiendo entidad dentro de un conjunto de secuencias que parecen responder más a las pulsiones de su autor que al sentido lógico de la narración. De ahí que sea inevitable echar en falta a Jorge Guerricaechevarría, el habitual coguionista del director. Una ausencia, la primera en toda la filmografía de Álex de la Iglesia, que puede explicar la anarquía argumental que sufre la película.

Aún así, el cineasta bilbaíno sabe compensar sus carencias como guionista con una puesta en escena fascinante. Su talento y oficio como director es incuestionable y queda patente en muchos momentos de la cinta, especialmente en el prólogo y sus brillantes títulos de crédito o en el vertiginoso clímax final donde es fácil reconocer elementos de “El Día de la Bestia” o “La Comunidad”.

Mención aparte merecen todos sus apartados técnicos donde destacan la impresionante fotografía de Kiko de la Rica, la dirección artística de Edou Hydallgo y la partitura del gran Roque Baños. Los tres contribuyen a crear una atmósfera que hacen de la película una auténtica experiencia.

Por todo ello, no es de extrañar que Tarantino quedase cautivado por esta cinta y, en calidad de presidente del jurado, le otorgase dos premios gordos en la Mostra de Venecia (mejor guión y dirección). Con toda su imperfección, y como ya apuntaba al principio, “Balada Triste de Trompeta” es una película única y rabiosamente personal y eso, viendo la cartelera actual, ya es decir mucho.

Lo mejor: La enérgica dirección de Álex de la Iglesia y su hipnótica propuesta visual.

Lo peor: Un guión mejorable y unos personajes con los que, llegado el momento, resulta muy difícil empatizar.

Crítica de Balada Triste de Trompeta

Tras la insustancial “Los crímenes de Oxford”, llega a los cines una nueva gamberrada de Alex de la Iglesia, uno de nuestros directores más internacionales. A medio camino entre el cine crítico social y el drama del amor, nos encontramos con una película de impecable factura, pero que al igual que pasa con genios como Tarantino, puede no ser del gusto de todos los paladares.

De la Iglesia, en un prólogo de la España de 1937 (con títulos de crédito incluidos) nos deja bien claro que lo que vamos a ver no es una comedia. Balada Triste de Trompeta es un "drama" sobre una guerra donde no había bandos, tan sólo tristes que eran conscientes del sistema y no hacían nada, o tontos, que se evadían para no ver lo que estaba ocurriendo en realidad. En 1973 esta teoría sigue vigente pero en forma de metáfora en un triangulo amoroso entre un payaso triste y otro tonto por una trapecista.

El realizador de “El día de la bestia” da rienda suelta a su capacidad creativa y nos da un recital en la dirección, con un comienzo que recuerda a mismísimo Spielberg y su soldado Ryan, para luego pasar al Murnau más expresionista y homenajeando a "Frankenstein", "El Gabinete del Dr. Caligari" e incluso a "Holocausto Caníbal"...

La banda sonora de Roque Baños es una autentica maravilla que no tiene que envidiar a ninguna composición extranjera. Notamos mucho la influencia de los maestros John Williams y Jerry Goldsmith durante todo el metraje (de hecho Roque nunca ha negado que no adore a ambos compositores).

El reparto funciona muy bien. Antonio De La Torre se confirma como un grande la interpretación que puede con todo, Carlos Areces intenta quitarse la etiqueta de “Muchachada Nui” (y en algunos momentos lo consigue) y aunque a Carolina Bang aun le queda mucho camino por recorrer, pasa la prueba sin necesidad de despelotarse en pantalla.

En resumen, "Balada Triste de Trompeta" es una muestra del enorme talento que hay en nuestro país y pese a no ser la mejor película de Alex de la Iglesia (tampoco lo pretende), si se convierte en una cita ineludible en cines. Defraudará a pocos, gustará al resto, pero lo que es innegable es que tiene momentos como el de Franco y el del encuentro de un payaso con ETA, impagables.

Lo mejor: Su dirección, sus créditos, y su banda sonora.

Lo peor: Decae un poco en su tramo final.