CRÍTICA DE LUCES ROJAS

Por Ignacio Estrada
 
Rodrigo Cortés se consolida con su tercera película como uno de los grandes directores de su generación. El gallego escribe y dirige esta cinta con truco al más puro M. Night Shyamalan, que nos recupera a una Sigourney Weaver muy bien acompañada por Cillian Murphy y Robert De Niro.

Dos profesores de parapsicología intentan demostrar los fraudes que hay alrededor de falsos gurús que dicen tener poderes de curación, telequinesia, etc. Contar más del argumento seria destrozar una historia que cuanto menos conoces de ella, más te atrapará. Es verdad que ciertas explicaciones para el sector anglosajón están un poco de más, pero no molestan, en general todo funciona, hasta para los más escépticos.

Cortés mueve estupendamente la cámara. Como si de un truco de magia se tratara nos hace ver algo que capta nuestra atención por su estupenda planificación, al mismo tiempo que planos de menor importancia nos están dando pistas continuamente sobre el desenlace de la trama. Igual de importante es el estupendo montaje (también a cargo de Cortés) que le dota de un gran ritmo a la película.

Para ser una producción española rodada casi en su mayoría en Barcelona, luce como si estuviéramos ante un producto íntegramente americano, quizás un poco independiente, por la iluminación en exteriores, que parece sucia y oscura, pero para nada descuidada.

Como apuntábamos, en la introducción Cortés ha sabido sacar lo mejor de Sigourney Weaver (Saga Alien), que últimamente estaba un poco relegada a papeles secundarios. Aquí interpreta a una profesora curtida en mil batallas a la perfección y que es acompañada por el inquietante Cillian Murphy (28 días después), ejerciendo de su ayudante y escudero, quien representa a un “alumno” con ganas de demostrar su valía. Volvemos a recuperar a Robert De Niro (El cabo del miedo) quien ha sabido controlar sus tics y crear un rol a medio camino entre el villano y un ser todo poderoso.

En resumen, estamos ante la contraposición de "Buried (Enterrado)". Si aquella era minimalista, esto es un espectáculo al más puro estilo americano, donde Cortés parece que ha disfrutado, y hace disfrutar al espectador.

Lo mejor: La dirección y el montaje de Rodrigo Cortés.

Lo peor: Si te gusta este tipo de cine encontraras muchas pistas que te pueden revelar el final antes de tiempo.
 
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