CINE · AULLIDOS
Crítica de Immortals (2011)
Immortals
Crítica de Immortals
Desde que debutara con “La celda”, Tarsem Singh se ha erigido como un director con un talento visual único en Hollywood. Y si bien con “The Fall – El sueño de Alexandria” probó que aún se pueden hacer potentísimas imágenes sin necesidad del ordenador, con “Immortals” parece haberse emborrachado de CGI, pues no hay apenas plano que no tenga retoque.
“Immortals” nos cuenta la historia del Rey Hiperión (Mickey Rourke), que pretende conquistar Grecia y liberar a los titanes. Para ello, necesitará el Arco de Epicuro, pero en su camino se cruzará el semidiós Teseo (Henry Cavill, quien interpretará a otro dios, éste de la cultura pop: Superman), un aldeano con una asombrosa habilidad para el combate; no obstante, ha sido entrenado por un viejo, John Hurt, que hace un papel ya típico de su edad, el de mentor y guía sabio, y que es mucho más de lo que parece. Mientras, los dioses, con Zeus (Luke Evans) a la cabeza, intentarán no intervenir para dejar que el asunto quede entre los humanos.
No puede decirse que el diseño de producción de “Immortals” vaya a dejar indiferente a nadie: contiene algunas de las imágenes más sugestivas que hayamos visto en una película sobre mitos griegos, como esos aldeanos que viven literalmente al borde de un acantilado mientras los reyes y ejércitos batallan en enormes y desérticas explanadas, con los dioses observando en lo alto. Por otro lado, el vestuario de Eiko Ishioka, colaboradora habitual de Tarsem (y responsable de los trajes de “Drácula, de Bram Stoker”) roza al mismo tiempo lo sublime (los titanes, el Rey Hiperión) y lo ridículo (los vestidos del oráculo). A nivel visual, es difícil olvidar “Immortals” porque literalmente se bebe con los ojos.
Sin embargo hay veces que en la película falla el guión, pues al estar Tarsem tan concentrado en las imágenes, descuida por momentos la historia que está contando: algunas situaciones se resuelven con ligereza, se presentan personajes que son olvidados con rapidez y, en general, arrastra los minutos con una irregularidad injusta, entre batallas emocionantes y subtramas metidas con calzador (que se lo digan al personaje de Freida Pinto). Aun así “Immortals” es un paso más allá que “Furia de Titanes”, qué duda cabe, y es la mejor película sobre mitología griega que se ha hecho en este siglo XXI. Aunque a Tarsem todavía se le puede exigir más... Quizás en “Immortals 2”…
Lo mejor: Mickey Rourke, el diseño de producción, la escena en la que se encuentra el Arco de Epicuro.
Lo peor: Lo irregular del guión, Freida Pinto como “la secundaria que siempre sobra” (véase, si no, “El origen del planeta de los simios”).