CINE · AULLIDOS
Crítica de Megamind (2010)
Megamind
Crítica de Megamind
No es ningún secreto que Dreamworks siempre ha estado a la sombra de Pixar en lo que se refiere a animación. Salvo las dos primeras entregas de Shrek, la productora de Spielberg y compañía ha sido incapaz de combatir en calidad contra las Toy Story, Buscando a Nemo y compañía...
Tras la aburridísima Monstruos y Alienígenas, Dreamworks vuelve a apostar por el género extraterrestre dando la vuelta a la tortilla y conviertiendo en este caso al extraterrestre, Megamind, en el protagonista de un título a medio camino entre Los Increíbles, Superman y sin olvidarnos del Mars Attack! de Burton.
Sin dejar de lado el tono familiar propio de estos productos, Megamind esconde tras su inocente fachada una comedia negrísima, de personajes retorcidos y una constante mala baba que hará las delicias del público adulto.
Mientras esperamos que algún día Tom McGrath haga un "spin-off" de los pingüinos de Madagascar (los únicos personajes interesantes de esa franquicia), Megamind cumple con lo que se espera de un producto así: 95 minutos de pura diversión.
En definitiva, aunque Megamind sería un título menor si la hubiese realizado Pixar, si es una interesante alternativa y un soplo de aire fresco al género de animación de la Dreamworks.