CRÍTICA DE EL CUARTO PISO

Por Miguel Martín
 
Lo peor de esta película no es que sea un telefilm barato, que sin lugar a dudas lo es. Lo realmente malo es cuando todo lo que ves en pantalla, ya lo has visto unas cien veces antes en películas (y series) que dan mil vueltas en calidad a este "El cuarto piso". La trama es maniqueísta al cien por cien, y se ve venir ya desde el comienzo por donde van a ir los tiros. Las actuaciones son penosas, por mucho que reclutaran para esta película a buenos actores, eso sí, en horas (muy) bajas. Juliette Lewis no deja de poner muecas en su papel de vecina histérica y amenazada. William Hurt solo pone cara de no saber qué hace exactamente en una película de esta calaña. Por no hablar de la manía del director de hacer que todos y cada uno de los personajes sean a cual más raro (supongo que su intención en un principio era que parecieran"intrigantes"), desde los principales hasta los más secundarios del reparto. Además la intriga parece de chiste, con ese vecino invisible que no cesa en su empeño de que su vecina de arriba abandone de una vez por todas la casa. Es todo tan increíble que más que una película de miedo, parece que estés viendo una comedia de ciencia ficción.

El terror (por llamarlo de alguna manera) que aporta esta cinta, se basa en "sustos" previsibles y supeditados a la música instrumental. Nada en "El cuarto piso" da miedo, ni asusta, ni inquieta. Ni siquiera entretiene.

El final es simplemente vergonzante, con una resolución patética y aburrida. Por supuesto el malo es uno de los personajes que han ido saliendo a lo largo del film, y el porqué de su acoso y derribo a su vecina del piso de arriba vuelve a provocar la sonrisa en el espectador (hubiera sido carcajada si no estuviéramos ya a esas alturas medio dormidos). Parece que el guión se basa en ver quien es el más extravagante de todos los personajes, y aunque todos son raros en exceso, el malo lo es aún más que el resto. Y por si fuera poco, un cómicamente pretencioso giro de guión, intenta que el pobre espectador se sorprenda e incluso se replantee todo lo que ha visto hasta el momento.

En resumidas cuentas, una película serie B mala y muy aburrida. Solo recomendada para aquellos que quieran ver a un actor de la talla de William Hurt haciendo el ridículo delante de las cámaras.
 
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