CRÍTICA DE IRA DE TITANES 3D

Por Ignacio Estrada
 
Tras la decepcionante Furia de Titanes llega a nuestras pantallas Ira de Titanes un título mucho más entretenido que su predecesor y que pese a no aportar nada nuevo, entretiene y ofrece un 3D digno de un producto de estas características.

Perseo (Sam Worthington) vive en soledad con su hijo, hasta que aparece su padre Zeus (Liam Neeson) y le reclama para una misión que rechaza ya que no está interesado en luchar. Zeus se va solo y cae en una emboscada, y entonces a Perseo no le quedará más remedio que volver a la armas. Este es el punto de partida (que por momentos recuerda a "Rambo III") de un título que Jonathan Liebesman (Invasión a la tierra) resuelve ofreciendo un 3D de calidad apoyándose en planos secuencias con la cámara retorciéndose y una banda sonora muy interesante compuesta por Javier Navarrete que compone una partitura de corte épico.

Que nadie se lleve a engaño. Ira de Titanes no es más que un encargo que el director ha resuelto bien, sin florituras, pero que quede vistoso en pantalla. A destacar la lucha contra los cíclopes, y ese final con dos dioses enfrentándose a todo lo que se les viene encima, espalda con espalda.

Respecto al reparto podemos decir que Ralph Finnes (El paciente ingles) y Liam Neeson (Sin identidad) se han tomado más en serio sus papeles con respecto al primer film y aquí cumplen con creces. Sin embargo de Sam Worthington, Edgar Ramirez y Bill Nighy podíamos esperar mucho más de lo que ofrecen en pantalla.

En resumen, como pasó con Furia de Titanes es una historia mitológica de aventuras donde todo vale en la búsqueda de entretener al espectador. Al menos, en esta ocasión lo consiguen...

Lo mejor: Hades y Zeus luchando hombro con hombro.

Lo peor: No aporta nada nuevo.
 
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