CINE · AULLIDOS
Crítica de Poseído (2000)
Possessed
Crítica de Poseído
Mucho tiempo ha pasado desde que los espectadores oyeran por primera vez en las salas cinematográficas decir a la joven Regan Mc Neil frases como: "La cerda es mía" y "Mira lo que hace la cochina de tu hija".
Desde el estreno de El Exorcista, en 1973, hasta el de El Exorcismo de Emily Rose, en 2005, han sido muchos los directores que han tratado de igualar la película de William Friedkin.
Tremendamente aburrida del primer al ultimo minuto, "Poseído" combina algunos elementos de clásicos del género como "Poltergeist" y "Carrie" y copia descaradamente las secuencias mas representativas de "El Exorcista", como la de la llegada del sacerdote a la casa y la de la cama. Y es que es inevitable comparar este film con el precursor de este subgénero. Si Satanás utilizaba en 1973 como punto débil del padre Karras su sentimiento de culpa por la muerte de su madre, esta vez recurre a las secuelas psicológicas del padre Bowder tras su participación en la Segunda Guerra Mundial.
En la actualidad, un niño poseído vomitando y pronunciando una parrafada de palabras malsonantes no es suficiente para conseguir sorprender al espectador. Algunas secuencias de posesión, como la del niño diciendo la frase del cerdito Porky, provocan un carcajada mas que un escalofrío y otras resultan sumamente inverosímiles. Claro que la banda sonora creada por John Frizzell tampoco colabora para nada a conseguir una atmósfera de suspense o tensión.
De lo que no hay ninguna duda es de que lo mejor de esta película es la interpretación de Timothy Dalton, muy por encima del resto del reparto que deja mucho que desear.