CINE · AULLIDOS
Crítica de Kaboom (2010)
Kaboom
Crítica de Kaboom
A Gregg Araki o lo pillas o no. Porque el suyo no es un cine que se mueva por el filo, es un cine que hace un camino propio.
Sus guiones suelen tener una base de humor sobre la que se despliegan el resto de los géneros que el director quiere tratar. Un humor que no todo el mundo percibe y que una vez percibido, no todo el mundo entiende.
La premisa es sencilla: Smith vuelve a su habitación tras una fiesta en la universidad, en el trayecto una chica que está siendo perseguida por unos misteriosos hombres con máscaras de animales, le pide ayuda. A partir de ahí, Kaboom sigue paso por paso todos lo elementos que hacen reconocible (y amado) el cine de Gregg Araki:
Una irresistible estética que lo inunda todo, un reparto joven, bueno y bello, un abuso deliciosamente ingenuo del sexo, una banda sonora que parece concebida desde el propio guión y un humor maliciosamente infantil.
El director de culto que hace más de una década nos regaló la estupenda “Maldita generación”, y nos descubrió a una Lolitesca Rose Mcgowan haciendo su mejor papel, se atreve ahora con el cine de género, pero claro, lo hace a su manera… y funciona.
Kaboom no es un filme de miedo pero tiene escenas inquietantes, no es un filme de brujería, pero tiene brujas, no es un filme de enredos juveniles pero se desarrolla saltando entre los enredos sexuales de sus protagonistas, no es un filme apocalíptico pero podría serlo, no tiene moraleja pero si sorpresa…
En definitiva, una vez más Araki hace lo que quiere y como siempre, le sale bien.
Lo mejor: Que Araki no se le acabe la imaginación.
Lo peor: que no todo el mundo entrará en el juego