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CINE · AULLIDOS

Crítica de Imparable (2010)

Unstoppable

Crítica de Imparable

La filmografía de Tony Scott está cargada de buenas películas ("Amor a quemarropa", "Marea roja") como de otras más reguleras ("Domino", "Fanático"...) Aun así, Scott ha sabido en todas ellas mantenernos "bien atados" a la butaca con el ritmo endiablo que impregna a todos sus trabajos.

“Imparable” se enmarca en el segundo grupo, pues con una premisa tan simple como un tren sin control, Tony da rienda suelta a su capacidad visual (esta vez un poco más calmada) para montarnos un espectáculo muy entretenido pero un tanto irracional. Y es que la quinta colaboración entre Tony Scott y Denzel Washington resuelve de manera efectiva un triste guión inspirado en hechos reales (o eso dicen ya que servidor no ha podido constatar nada al respecto buscando información al respecto por Internet).

El guion de Mark Bomback ("La jungla 4.0", "El enviado") es "pelín absurdo" y cargado de tópicos, pero afortunadamente la acción eclipsa cualquier momento más o menos dramático que realmente no aportan nada a lo que realmente nos interesa: ¿Conseguirán detener el tren?

Como es habitual en los títulos de Scott, el apartado técnico está muy cuidado, prestando más atención al montaje, que dota de un ritmo imparable a la película y consigue que no haya tiempos muertos en sus cien minutos de duración.

La partitura de Harry Gregson-Williams es bastante clásica, va muy en sintonía con los efectos de sonido y destacamos el tema dramático con notas de piano que es lo único que sobresale en las secuencias donde los principales protagonistas "nos quieren abrir sus corazones".

Está claro que hoy en día contar con Denzel para una película es asegurarse un punto en taquilla, y es que es capaz de recitar su texto, aunque sea un menú del día, y hacerlo creíble. Por su parte Chris Pine está muy comedido en su regreso después de “Star trek” y le auguramos un buen futuro como joven Jack Ryan.

En resumen, nos encontramos frente a una película que bien podría haber sido un telefilm si no llega a ser por la presencia de Denzel y la dirección de Tony. No aburre, entretiene y se ve tan rápido como se olvida.

Lo mejor: Tony Scott y Denzel Washington

Lo peor: el guion, sospechosamente inspirado en hechos reales.