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CINE · AULLIDOS

Crítica de Tomie: Unlimited (2012)

Tomie anrimiteddo

Crítica de Tomie: Unlimited

"Watashi wa… Tomie". Con esta simple pero ineludible presentación arranca la novena adaptación cinematográfica de Tomie, como ya fuese leitmotiv de sus mangas y anteriores películas.

Nueve películas son palabras mayores, incluso para un género tan promiscuo como este. A estas alturas, la adolescente con la lunar más notoria del Cine de Terror ya podría medirse cara a cara con titanes como Jason Voorhees o nuestro Waldemar Daninsky, y sin embargo, parece seguir condenada al cuasi anonimato fuera de las fronteras niponas.

El problema con Tomie podría resumirse en su nula exportación. A la espectacular obra de Junji Ito ya le costó lo suyo abrirse hueco en nuestras librerías, pero peor ha sido el caso de sus flirteos cinematográficos y televisivos, ninguno de ellos distribuidos hasta la fecha.

Como presentación formal de esta historia, para quien aún no tenga el placer de conocerla, “Tomie” trata sobre las desventuras de una protagonista homónima que conjuga 2 talentos contrapuestos: su incapacidad de morir y la propensión a ser asesinada.

Tomie levanta pasiones entre los chicos y celos entre las chicas, una pasión tan irracional como el deseo posterior de descuartizarla. Sin embargo, por más que la asesinen, de cada herida, de cada desmembramiento o de cada partícula de su cuerpo, siempre nacerá una nueva y monstruosa Tomie.

No es que la saga contase con títulos sobresalientes, pero a partir de “Tomie: Final Chapter” la calidad fue cayendo en picado, y esta “Tomie Unlimited”, pese a no ser tan estrepitosamente mala como el díptico del 2005 “Beginning”-“Revenge”, tampoco viene para romper la maldición.

La entrega de Noboru Iguchi trata de repescar lo visto en la primera “Tomie” de 1999 (sin el toque enfermizo que la caracteriza, eso sí, sobretodo en cuanto a música), y más aún, ser fiel a los pesadillescos diseños originales de Ito, aunque los materialice con un pobre desfile de FX, tanto físicos como digitales.

Es necesario hacer especial hincapié en esto último, porque si hay algo que uniforma esta larga saga es el triste presupuesto que han dedicado a cada entrega. Y digo necesario porque puede que esta cutreza visual sea el motivo principal de que ninguna distribuidora se interese por ellas, siendo un aspecto de vital importancia para poder plasmar la historia original.

De poco sirve recrear los “ciempiés Tomie”, el ojo gigante tras la puerta, la “cabeza-tumor” o la “maceta Tomie”, por fiel que sea al manga, si en vez de estremecer hace carcajear de lo mucho que apesta a amateur.

En un pobre intento de equilibrar la balanza, hay que reconocer que la actriz elegida para encarnar a Tomie, Miu Nakamura, es de las mejores hasta ahora, con su mirada perversa y su risa irritante.

Habrá que esperar al siguiente renacimiento de Tomie en la pequeña pantalla, aunque más les valdría ahorrar todo el dinero que están desechando por separado, y realizar una sola película con un presupuesto digno que haga justicia al manga. Hasta entonces, mejor quedarse con el recuerdo de “Tomie”, “Tomie: Rebirth”, y siendo generosos, incluso “Tomie: Replay”.