CRÍTICA DE LOS RENEGADOS DEL DIABLO

Por David Sierra
 
Al comienzo de la película, una camarera totalmente demacrada, corre por un polvoriento camino en Texas. La persigue un demente escuálido que emite unos gritos guturales mientras porta en su cara una máscara hecha con la piel del novio de la primera. Está asustada, corre hacia la carretera donde un camión parece que la va a salvar... aplastándola contra el asfalto de una manera totalmente gráfica.

No estamos hablando de “La matanza de Texas”, aunque lo parece. Hablamos de la secuela de la película de culto “La casa de los 1000 cadáveres”.

Esta escena es un ejemplo de lo que os vais a encontrar. Situaciones de sobra conocidas por otros títulos similares, vistos aquí de una manera tan sucia y sádica, que produce escalofríos. Ya no es el terror cómico que podemos ver en películas como “Scream” o la propia “La casa de los 1000 cadáveres”. Hablamos de un terror real. Un terror más enfocado al estilo de “Henry, retrato de un asesino” fusionado con “La matanza de Texas” y una pizca de “Bonnie and Clyde”. El festín de homenajes es infinito.

La sangrienta Road Movie de Rob Zombie no deja un minuto de descanso. Las muertes se suceden una detrás de otra, mientras que Rob rueda a pulso con cámaras convencionales, que le dan ese aspecto que tenía el film de Hopper de documental descarriado, Road Movie demencial y grand guiñol digno de las mejores películas de la Hammer.

Puede que a mucha gente no le guste la película. Ellos se lo pierden. Quienes prefieran ver en la falsa de otros films de miedo al estilo “The Dark” el terror que buscan, jamás sentirán lo que esta película ofrece al espectador: demencia, crueldad y humor negro a raudales.

Una absoluta obra maestra del género gore.

Lo mejor: No se anda con chiquitas ni con terror para niños. La mejor película de terror para adultos desde “La matanza de texas”.

Lo peor: Rosario Dawson se ha caído del montaje...
 
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