CINE · AULLIDOS
Crítica de Sadako 3D (2012)
Sadako 3D
Crítica de Sadako 3D
Sadako, ¿virus o fantasma? El tiempo se ha encargado de resolver el acertijo planteado por Koji Suzuki en su novela Ringu, allá por 1991. La respuesta es ambas cosas. Incapaz de morir comercialmente, capacitada para propagarse en todos los formatos, hemos seguido las correrías de Sadako a través de cinco novelas, seis mangas, dos videojuegos, dos miniseries de TV, un cortometraje y nueve películas repartidas entre secuelas, precuelas y remakes. Un ascenso fatigoso desde la oscuridad del pozo para traspasar la pantalla de nuestras pesadillas.
En su nuevo pinito fílmico, dirigido por el extravagante Tsutomu Hanabusa, Sadako empuña una pértiga para dar el gran salto; visualmente se pasa a las tres dimensiones, argumentalmente se pasa tres pueblos. La buena noticia es que al menos no es remake, y la mala, o mejor dicho menos buena, es que su guión va dando tumbos hacia un desmadre insostenible y delirante, algo que de todas formas deberían esperar quienes estén familiarizados con esta franquicia, donde ya hemos visto a la niña de los pelos explicada con maldiciones, metástasis, biparticiones, mutaciones, confabulaciones, clonaciones y reencarnaciones.
Sadako 3D sitúa su historia en la actualidad de nuestros días. Bye bye VHS, hola Youtube. Los casos de suicidio se amontonan en el instituto donde imparte clase Akane, corre el rumor entre los estudiantes de que existe un vídeo maldito en internet que mata a todo el que lo ve, pero esta vez no es el clásico videoarte psíquico con niña saliendo del pozo, sino found-footage sobre un artista frustrado que graba su extraño suicidio tras amenazar al mundo con el resurgir de una tal "S". Akane ve el vídeo por casualidad, pero su rol en este asunto parece formar parte del destino; ella es "la elegida".
A partir de aquí es mejor abrocharse el cinturón porque vienen curvas, haciendo honor al título que adapta. "S" (Esu) es la última novela de la saga Ringu escrita por Suzuki (supongo que se sobreentiende la inicial), en la que el autor de historias sobre rollos de papel higiénico vuelve a demostrar su talento para el reciclaje. Un dato que en principio debería ofrecernos cierta seguridad, pero que en la práctica no ayuda a diluir ni a digerir el desconcierto y las risas que provoca Sadako 3D en sus pobres intentos de inquietar.
Al principio Hanabusa apuesta por los clichés del 3Dxplotaition para buscar el susto fácil, un cansino bucle de manos, pelos y cristales saliendo de la pantalla, típico de este tipo de producciones en su esfuerzo por justificar la estereoscopía en el cine. Pero lo realmente impactante llega a partir del segundo acto gracias a las idas de pinza del guión. Entre las bizarradas que salpican el metraje destacan una Sadako gigante atacando a zarpazos de melena como en una anuncio de Pantene hipervitaminado, un chupatintas poseido con rastas tapándole la cara, Akane tratando de salir de una piscina de pelo, o lo más heavy, un enjambre de xenomorfos de Alien con peluca y camisón persiguiendo a cuatro patas a la protagonista.
Ver para creer. Sadako 3D se perfila como un involuntario ejercicio de metacine, la película es en sí misma el vídeo maldito, sabes que si lo ves puedes morir pero la curiosidad te obliga a hacerlo.