CRÍTICA DE ANONYMOUS

Por Ignacio Estrada
 
El director Roland Emmerich (2012) firma una obra peculiar dentro de su filmografía, un relato sobre la verdadera identidad del escritor de obras como “Romeo y Julieta” o “Hamlet”. Con una premisa tan interesante, el guionista John Orloff (Ga´Hoole), se precipita durante los primeros 40 minutos presentándonos una gran cantidad de personajes importantes, y realizando un flashback dentro de un flashback, que termina de descolocar un poco al espectador, que no consigue retomar el asunto después de un gran esfuerzo. Tras esa extensa introducción la película nos entretiene, no solamente con la trama del auténtico escritor de tan magnas obras, sino con intrigas de palacio, traiciones, y amores ocultos.

Roland Emmerich cumple en todo momento, desde cada uno de los planos generales aéreos (aunque muchos de ellos hayan sido generados en postproducción) hasta en los pequeños detalle como improvisar una pequeña batalla con cañones, que si bien está un poco exagerada, Emmerich consigue que nos la creamos.

También decir que el apoyo del equipo de fotografía y dirección artística es fundamental en una producción como esta. Aquí está por encima de muchos productos que vemos habitualmente. Atentos a la iluminación con velas en el prólogo y epílogo de la película.

La música de Thomas Wander y Harald Kloser, colaboradores habituales del director alemán, es una de las piezas más interesante de este año, primero porque es muy diferente a lo hecho antes por ellos, y porque en ningún momento suena épico, que es en lo que pecan la mayoría de las músicas para este tipo de films.

El elenco artístico es de primer orden. Han convocado a lo mejor del arte dramático inglés, pero destaca por encima de todos ellos Rhys Ifans (Hannibal, el origen del mal), que interpreta al Duque de Oxford. Ifans es un actor alejado de este tipo de papeles que sorprende en cada uno de los momentos en lo que debe transmitir sin palabras el desasosiego de no poder dar cara frente a sus obras. Magistral. También destaca David Thewlis (Saga Harry Potter) haciendo de villano, un papel que debería repetir más a menudo.

En resumen, estamos ante una apuesta muy importante de su director, el cual cumple, pero nos deja esa sensación de: ¿Qué hace un chico como tú en un sitio como este?

Lo mejor: Rhys Ifans y la música de Thomas Wander y Harald Kloser.

Lo peor: La cantidad de información que recibimos en sus primeros cuarenta minutos.
 
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