CINE · AULLIDOS
Crítica de El Exorcismo de Emily Rose (2005)
The Exorcism of Emily Rose
Crítica de El Exorcismo de Emily Rose
Desde el exorcismo de Reagan MacNeil al de Emily Rose han pasado más de 30 años. En este tiempo, el cine de terror ha evolucionado de una forma espectacular. La película dirigida por William Friedkin en 1973 provocó desmayos, ataques de pánico e incluso algún que otro infarto -algo impensable en nuestros días-, debido a la crudeza y realismo de sus imágenes. "El exorcista" era terror en estado puro, sin concesiones, y en ello, radicó su éxito.
Es inevitable comparar "El exorcismo de Emily Rose" con la obra maestra de Friedkin. Ambos títulos están basados en hechos reales y eso acrecienta el interés del público. Aquí no vamos a encontrarnos monstruos imposibles surgidos de la imaginación de Stephen King, si no una situación que puede pasarnos a cualquiera de nosotros. Nadie tiene miedo de un monstruo de siete cabezas pero, ¿Y si tu hija, tu mujer o incluso tú mismo un día se viera poseído por una fuerza demoníaca? Incrédulos hay en todas partes, pero a lo largo de la historia son cientos los casos de posesiones demoníacas documentadas. Eso es terror real.
La película contada a modo de flashback a partir de un juicio que el propio John Grisham podría haber guionizado, es un perfecto ejemplo de como una cinta de terror "realista" debe ser. Scott Derrikson juega muy bien sus cartas y realiza una película sobria y elegante, donde el terror aparece cuando una escalofriante Emily Rose aparece en pantalla. Su posesión en la cama, la visita de su hermana a la habitación o el exorcismo que la practican son escenas aterradoras. Tal vez, ciertas concesiones que tiene la película como son los incidentes nocturnos en casa de la abogada, ensombrecen uno de los mejores títulos de terror del último año.
El gran acierto de "El exorcismo de Emily Rose" son sus tres protagonistas. Tom Wilkinson y Laura Linney, dos de los mejores actores del momento, se creen sus papeles -algo difícil en el cine de terror- y están estupendos. Sin embargo, todo el protagonismo de la película se lo lleva Jennifer Carpenter, un auténtico descubrimiento que realiza una interpretación antológica. Provoca ternura o auténtico pavor según requiere la situación. Sin duda, en ella ha nacido una estrella.