CRÍTICA DE PARANORMAL ACTIVITY 4

Por Carlos Marín
 
Una franquicia de McDonalds tiene la manía de sí, servir Big Macs y patatas Deluxe. Da igual que sea en Villacordero que Nueva York, el cliente espera un producto con unas características específicas y no pretende sorprenderse. Paranormal Activity es una franquicia y, vaya, sorpresa, Paranormal Activity 4 es el nuevo local de Alcorcón. Los mismos elementos, la misma estructura y los mismos resultados; aquí no se quiere sorprender al espectador, aquí se le quiere dar lo que ha venido a buscar. No hay esfuerzo por sus creadores, pero tampoco hay engaños.

Abrimos con familia con dos hijos, protagonista femenina y la manía de grabarlo todo por tu puta madre Pablo (bueno, no). Aquí se añaden portátiles y, ejem, Kinect, para ampliar los recursos de found footage tan característicos de la saga. Es de agradecer que se inserten nuevas maneras de ver la actividad paranormal, aunque se convierta en el ejercicio de product placement con más cara que uno puede ver en mucho tiempo. Nada que objetar, porque funciona. Estos demonios y niños chungos han sido patrocinados por Microsoft, pero que me aspen si no dais un par de saltos en la butaca por culpa de ellos.

Lo bueno de llegar a una cuarta entrega de una saga tan barata es que 1, un pequeño aumento de presupuesto se transmuta directamente en más sustos y 2, que la necesidad de innovación en el argumento aporta ideas interesantes. El aumento de momentos de tensión se agradece, mucho; en un guiño perverso (o casual) para su primera entrega aquí las lámparas no solo se mueven, aquí se caen. Pum, susto. Cada 10 minutos, más o menos. Perfecto, pagar por saltar por sustos de sonido y recibir una ración razonable de ellos, no tener que esperar al final. Mejora en tempo; gracias, gracias, gracias.

Volviendo al tema de las franquicias, está muy bien que alguien reciba por lo que ha pagado, pero es una gran pena que se conforme con eso. Tenemos ejemplos de sagas que intentan reinventarse y dar nuevas sorpresas al espectador, removerlo. Es mucho más atractivo como creador y como espectador, pero últmamente parece ser que el público se siente agusto viendo algo bajo su control. Me pregunto si alguien tendrá las narices de, a parte de introducir expansiones de mitología en cada nueva entrega (que es al ritmo que vamos), se atrevan a hacer cambios en la narrativa o el tono. Nuestro Paco Plaza se la jugó y le salió un producto redondo, aunque dudo que por aquellos lares estén como para arriesgarse cuando tienen una carta tan segura como la de habitaciones silenciosas y clímax final de sustos.

Para lo bueno y para lo malo, Paranormal Activity 4 da lo que se va a buscar y, menos mal, no baja su nivel. Un nivel que alcanzó sus cotas en la tercera parte, donde aquí repite directores y rumbo, aquel del camino con botes y no el de “esperate al final, que hay un susto que te cagas”. Un producto de fábrica, todo un Big Mac con patatas y refresco, lejos de ser de calidad, pero oye, te saca de un apuro. Sin duda, el público acudirá en masas a las salas. Yo, lo siento, me quedo con el riesgo; póngame un par de raciones de apocalípsis para el año que viene, gracias. Y ya sabéis por donde voy.

Lo mejor: más sustos, más tensión y mejor final. Da lo que uno va a buscar.

Lo peor: el descarado product placement y la comodidad de estas sagas, que impiden la entrada de otros productos más novedosos.
 
CRÍTICAS RECIENTES