CINE · AULLIDOS
Crítica de Lo Imposible (2012)
Lo Imposible
Crítica de Lo Imposible
El circo a tres pistas que monta J.A. Bayona con Lo imposible hace honor a su nombre en muchos matices; desde su espectacular e indiscutible calidad técnica, lo nuevo del director catalán es una historia de dramas imposibles (lo dicho) basado en hechos reales y que es capaz de arrancar la lágrima cuando más es necesario. Partamos de la premisa que no siempre el hombre es un lobo para el hombre, y entremos en el tema humanista del concepto más cercano al mainstream que veremos en mucho tiempo por nuestras tierras.
Es una película emocionante, pero no sólo en términos aventureros (que prácticamente no hay), sino por su capacidad para conmover al espectador con unos pasajes desesperantes y unos personajes que solo buscan su reencuentro. Hay quien se quejará de que es una película manipuladora, que fuerza a emocionarse en los momentos que requiere, pero al fin y al cabo está hecha para eso. Si un drama te hace llorar es como si una comedia te hace reír: funciona.
Una de las gratas sorpresas de la cinta es que abandona, en cierta manera, a sus protagonistas más curtidos (Ewan McGregor y Naomi Watts) y pone un gran peso en la espalda del jovencísimo Tom Holland, miembro del reparto que no solo aguante bien el desafío sino que consigue con creces crear ese nexo de unión entre el drama humano y el espectador, necesario para que el sentimiento traspase la barrera de la pantalla. Si no fuera capaz de hacer entender lo que los personajes quieren, el drama que significa la situación donde están y la necesidad de reencontrarse, sería una de catástrofes más, y por suerte no es así.
Es curioso (y acertado) lo poco que tarda el tsunami en aparecer; el guion de Bayona y su colaborador Sergio S. Sánchez necesita poco para meternos en la dinámica de esta familia y cual es la relación que tienen. Es, junto al lugar donde están, un mundo de ensueño que en cuestión de segundos es desmoronado y destrozado por completo. Se agradece que no falte crudeza; si bien no nos hincharemos a ver cadáveres por las calles, no se escatima en demostrar que lo que ocurrió fue una desgracia y en mostrar el lado más horrible cuando sea necesario.
En todo su conjunto, Lo imposible es una tormenta dramática que tiene todos los elementos para arrastrar al espectador durante su proyección. Un título emocionante, en la línea de lo que podríamos esperar del director de El Orfanato. Aquellos que odiaron su primera película, en esta lo van a detestar, pero los que la entendieron y la sintieron, volverán a disfrutar con su nuevo trabajo. Un hito, en muchos sentidos, para el cine nacional y el género de desastres naturales. Preparad los kleenex; si entráis en ella como deberíais, los vais a necesitar.
Lo mejor: su apartado técnico (INCREIBLE) y la fuerza de sus actores.
Lo peor: entrar en ella con predisposición cínica.