CINE · AULLIDOS
Crítica de Sonámbulos (1992)
Sleepwalkers
Crítica de Sonámbulos
El mayor reclamo de 'Sonámbulos' es que cuenta con guión de Stephen King, realizado exclusivamente para la ocasión. Y gran parte de las obsesiones y lugares comunes del famoso escritor están presentes en este divertido film.
El terror se corresponde con la irrupción de lo fantástico en la normalidad de una vida rutinaria, en este caso por mediación de unos monstruos humanizados con bastantes similitudes con la mitología vampírica. Su raza en peligro de extinción les rodea de un halo de extraño romanticismo, y en cierto modo su maldad se compensa con su imperiosa necesidad de supervivencia. Sus ataques y transformaciones resultan vistosas, aunque King se exceda en dotarles de particularidades (su poder de invisibilidad, extensible a sus coches, resulta excesivo). Sus máximos rivales son los gatos, que al igual que en ciertas leyendas mitológicas, son dotados de capacidades sobrehumanas y casi mágicas (excelentes resultan las escenas filmadas por Mick Garris en las que una casa rodeada por gatos proporciona sensaciones tan sumamente intrigantes).
La familia, otro de los temas recurrentes de King, también está presente a lo largo de la película. Por un lado se encuentran los sobreprotectores padres de la protagonista femenina (Mädchen Amick), y en el opuesto la enfermiza e incestuosa relación materno-filial de los monstruos.
El público potencial de 'Sonámbulos' era el juvenil, de ahí el protagonismo casi exclusivo de actores adolescentes (y la abundante banda sonora de rock, otra de las filias del escritor de Maine). Sin embargo los más avezados aficionados al género disfrutarán de los cameos de John Landis, Joe Dante, Clive Barker y Tob Hooper, así como de la habitual presencia del propio King.
Además salen Ron Perlman y Mark Hamill, y un policía muere acuchillado por una mazorca de maíz.