CINE · AULLIDOS
Crítica de American Mary (2012)
American Mary
Crítica de American Mary
Hace varios (muchos) años tal que veinte, American Mary habría sido diseccionada con otros ojos; habría escandalizado, centrifugado nuestros estómagos, herido nuestra sensibilidad, e incluso habría varias (muchas) personas que la hubiesen clasificado gore. Hace varios (muchos) años.
Siglo XXI, auge del cine independiente. La represión mojigata de los 90 explota y se desfoga con el absurdamente apodado Torture Porn, bastión de juguetitos medievales remozados y gore de diseño que impresiona de primeras, pero que termina revelándose como un juego de niños con el embate de títulos como A L´ interieur, A Serbian Film, Martyrs, Hobo, las Human Centipede y una retahíla de películas diestras en arrancar incomodidad, angustia, repulsión e impotencia en el espectador. Ahora recapitulemos.
American Mary incluye numerosas escenas de tortura, mutilación y reconfiguraciones anatómicas, pero el impacto de estas imágenes no depende del cuanto, sino del cuando. Da igual que cuente con una premisa retorcida, el enfoque de las hermanas Soska es puramente noventero, y eso hace que todo luzca a medio gas, lleno de colofones anticlimáticos de horror sugerido que no pegan con las pretensiones de la historia. Cada acción morbosa y sádica termina diluyéndose en cortes abruptos, fundidos o desenfoques, y repito, para nada se trata de hacer apología del ultragore, simplemente chirría en el conjunto. Hasta la BSO parece extraída de un slasher de Kevin Williamson.
La historia, con cierta reminiscencia a May (2002), está protagonizada por Mary Mason (Katharine Isabelle), una estudiante de medicina brillante que necesita dinero desesperadamente para pagar sus retrasos de alquiler. Su intento de buscarse la vida como stripper termina facilitándole por accidente una alternativa para ganar mucho más dinero y sin salirse de sus estudios: cirujana ilegal, artista excéntrica y torturadora vengativa.
Katharine Isabelle hace un trabajo impecable encarnando a la desequilibrada "Bloody Mary", como no tarda en ser reconocida entre su cartera de clientes. Un papel sexy y provocador como pocos en su filmografia, que trae gratos recuerdos de la trilogía que la consagró dentro del género, Ginger Snaps.
En general American Mary resulta amena y se deja querer, pese a que en este caso lo cortés sí quite lo valiente, y ya puestos pese a su desganado y apresurado desenlace. Un must para los adeptos al Body Art.