CINE · AULLIDOS
Crítica de The St. Francisville Experiment (2000)
The St. Francisville Experiment
Crítica de The St. Francisville Experiment
Uno de los mayores problemas que trajo consigo el éxito de una película pequeña como "El proyecto de la bruja de Blair", fue la avalancha de películas grabadas con cuatro perras que surgieron a su estela.
"The St. Francisville Experiment" es sin duda uno de los peores ejemplos de este tipo de films. Como en "El proyecto de la bruja de Blair", aquí también se nos vende que todo lo que vemos es estrictamente real, dotando al film (por llamarlo de alguna manera) de un halo de documental que apesta a falso por los cuatro costados.
El argumento (por llamarlo de alguna manera) se basa en encerrar a cuatro tipos supuestamente expertos en temas paranormales en una casa supuestamente encantada. Por supuesto, y teniendo muy en cuenta el éxito precedente de las brujas de Blair, todo será grabado con cámaras de andar por casa, todo en plan rollo amateur para dar credibilidad a lo que se ve.
Lo que debería causar tensión en el espectador solo provoca aburrimiento, y los contados sustos (basados todos en efectos de lo más cutre), solo inducen a una sonrisa escéptica. Y es que todo en esta película es lamentable, desde la ambientación cochambrosa hasta la planificación de las escenas (esas videocámaras que parecen multiplicarse en ocasiones, mientras que otras veces nadie tiene una entre las manos pero sí que están filmándoles). Los actores (por llamarlos de alguna manera) no pueden evitar partirse de risa en alguna ocasión, y el final es tan desastroso que es el espectador el que tiene que reírse a carcajadas.
Al menos una de las protagonistas se come una cucaracha.