Jack Kirby y la animación


1ª PARTE: GENEALOGÍA


Como demiurgo del comic, Jack Kirby dió la forma de las ideas a la materia, puso en imágenes las inquietudes, los anhelos y los miedos de una sociedad que para olvidar sus propios descalabros se jactaba de ser la mejor y la más grande. A finales de los años 30 y principios de los 40, Jack Kirby (tras publicar para la Lincoln Newspaper Syndicate la tira cómica “Your health comes first”) trabajó para los Fleischer Studios en los cartoons de Popeye o Betty Boop. Mientras, estaba brotando la materia a la que después daría forma el mismo Kirby. Los Comics Books eran solo, en principio, reimpresiones de las tiras de los periódicos, pero la aceptación popular atraía rápidamente mentes inquietas, creadores de historias y personajes.





En la Eisner & Inger (la editorial del Júpiter de los hacedores de comics) creó Kirby sus primeras historietas, que Eisner vendió a Fun House o Jumbo Comics. En Wild Boy Magazine, Kirby dió vida a narraciones de ciencia-ficción (“The diary of Dr. Hayward”), westerns (“Wilton of the west”), comedias (“Abdul Jones” o “Socko the seadog”) o adaptaciones literarias (“The count of Monte Cristo”). Pero lo que me interesa no es hacer un recorrido por la obra de Jack Kirby, harto extensa e inabarcable, así que sirvamonos de ciertas elipsis.

En los años 40, Kirby siguió los pasos de su primera gran criatura (El Capitán America, fue creado por Jack Kirby y Joe Simon en 1940), y se fue a la guerra contra los asesinos de la razón ilustrada. Decía Theodor Adorno que ya no había posibilidad de poesía tras Auschwitz, pero para Kirby si parecía haberla. Así, tras la guerra (y hasta 1955) formó equipo con Joe Simon en multitud de comics en los que Kirby fue forjando sus ansias de insuflador de vida. Después vendría (tras un breve paso por la National Comics, más tarde conocida como DC) su entrada en Atlas Comics, editorial presidida por otro demiurgo insaciable: Stan Lee. La Atlas se convirtió en la Marvel, y para los años 60, una lluvia bíblica de personajes inmortales salpicó la cara de todo aquel que se acercaba a las páginas de un comic marvel. Brotaron de aquella asociación Los 4 Fantásticos, Hulk, Los Vengadores (para los que recuperó a su dopado héroe americano), La Patrulla X, Thor (donde cuajó por primera vez su gusto por los dioses y las mitologías), Estela Plateada, Pantera Negra (el primer superhéroe negro, aunque luego ha habido bien pocos), Los Inhumanos (en los que Kirby dio rienda suelta a las mitologías y las jerarquías familiares inventando un mundo, su origen, sus dioses y su historia) y cientos de personajes más, fue la época más fructífera de Jack Kirby (decían que llegaba a dibujar 100 páginas al mes). Pero ni para los Dioses, ostentadores primigenios de la infinitud y la necesidad (en contraposición a los seres humanos que debemos conformarnos con la finitud y la contingencia), todo dura para siempre, así como cayeron Baal o Amon-Ra, el principio del final de Jack Kirby en Marvel vino con los litigios que Joe Simon emprendió por la custodia de su Capitán America.





Kirby volvió en 1970 a DC Comics, allí llevó a cabo la que es considerada obra cumbre de su personal visión de los superhéroes, atrás quedaba aquel joven admirador de Alex Raymond (creador de Flash Gordon o Jungle Jim) y Milton Caniff (“Terry y los piratas”) con ínfulas de demiurgo. “El Cuarto Mundo” estaba formado por cuatro colecciones distintas: “Superman"s pal Jimmy Olsen” (la única colección que ya existía antes de la llegada de Kirby a DC), “Nuevos Dioses”, “Mister Miracle” y “Forever People”. En ellas, Kirby construyó el cúmul de lo que venía apuntando, creó una tecnología, una cultura, una sociedad, todo un universo como medio de reflexión sobre la mitología y la divinidad. Las cuatro series se nutrían unas de otras, interrelacionaban y crecían, pero por poco tiempo, pues los lectores parecían perderse entre argumentos tan complejos como indescifrables, así que “El Cuarto Mundo” fue cancelado. Y ni lo que hizo después en DC, ni su regreso a Marvel (donde realizó la adaptación al comic de “2001: una odisea del espacio” y prosiguió su tesis activa sobre los dioses y las mitologías con “Los Eternos”, basada en las teorías de Erich von Däniken sobre visitas ancestrales de extraterrestres a La Tierra, en la que una raza de gigantescos aliens de aspecto robótico y maneras teológicas llamados Celestials influyen en la evolución de la vida en La Tierra por medio de una raza de superhumanos llamados Los Eternos), nada evitó que abandonara el mundo de los comics.