Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián: Parte III

The Neon Demon, The Girl With All The Gifts o 31, lo nuevo de Rob Zombie
El tercer día vino cargadito, ya que pudimos ver un buen conjunto de pelis que no algunos no habíamos podido pillar en Sitges, y que merecen mucho la pena. La primera del día fue Unseen (Geoff Redknap, 2016), un drama familiar con toques de misterio y un elemento de cine fantástico muy singular. El prota está haciéndose invisible paulatinamente, mientras en su vida, más que del revés, las cosas importantes empiezan también a diluirse, coo su hija, que parece estar perdiendo el rumbo. La peli estuvo genial y apenas sacó bromitas del público, a pesar de su carga dramática (que podría haber sido muy trolleable!!).

La siguiente no tuvo tanta suerte, ya que tras el cortometraje Save (2016), del director patrio Iván Sainz Pardo, una interesante micro-historia en plano secuencia, The Neon Demon (Nicolas Winding Refn, 2016), un thriller estético, de enorme carga simbólica, resultó ser demasiado seria para parte del público, que no paraba de gritar lindezas como “¡Marchaos a Cannes!!”. A pesar de la inmensa calidad del film, nuestras ganas de reírnos, y la escasa paciencia con la lentitud narrativa de quienes tienen cinco películas para ver en un día nos impidieron disfrutar de The Neon Demon en todo su esplendor.



(The Neon Demon)


Después llegó lo que para mí fue la gran sorpresa de la noche, una peli que también proyectaron en el festival de Sitges, y que nos demuestra que el género zombie no está tan muerto como sus principales estrellas, y que aún puede llegar muuucho más lejos que ellas. Melanie, The Girl With All The Gifts (Colm Mcarthy, 2016) es una peli post apocalíptica con la que cualquier público puede identificarse, que si bien parte del género zombie, desarrolla la mitología de forma mucho más profunda, y tiene un gusto exquisito a la hora de tratar el drama, los personajes, sus conflictos, y sus buenos momentos, destaca una Glen Close casi irreconocible en un papel muy poco obvio.

Y el último tramo de esa noche de Halloween fueron dos pelis salvajes muy recomendables, 31 (2016), lo último de Rob Zombie, y la extraña y cruda Tenemos La Carne (Emiliano Rocha Minter, 2016), pero antes de ellas, pudimos ver un cortometraje inolvidable: Queen Kong (2016) de Monica Sambrini, un relato fantástico con un erotismo cercano a (o más bien inmerso en) la pornografía, mucho más valiente de lo que suele ser ésta última, y mucho más osada de lo que suele ser el fantástico, la pieza nos plantea el polvo más confuso, con más fantasía, y más enigmático que podríamos ver en una sala convencional.



(Tenemos la carne)


Etiquetas: Donostia 2016