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Festival de Sitges 2018. Día 6 ("Dragged Across Concrete", "Lords of Chaos"...)

Pasada la mitad del festival y en el centro de la semana comienzan a concentrarse los títulos menores, con grandes sorpresas, grandes sopores y alguna que otra rareza en la sección oficial.

El día empezaba con la única película conocida, al menos para los habituales de Sitges: ‘Dragged Across Concrete’ (S. Craig Zahler, 2018), la nueva película del responsable de ‘Bone Tomahawk’ y ‘Brawl in Cell Block 99’. Dos policías a la vieja usanza (Mel Gibson y Vince Vaughn, como no) son suspendidos por sobrepasarse en sus métodos de cazar criminales. La frustración de cumplir con su deber y ser castigados por ello les conducirá a ensuciarse las manos de la peor de las maneras.

Policiaco setentero absolutamente impresionante, Zahler vuelve a dar en el pleno con una trama novelesca, heredera de la literatura pulp y con un saber hacer -algo racista, algo fascista- que haría sonreír al mismísimo Harry el Sucio. Violencia seca, dispersiones narrativas a lo Tarantino y un pulso con la cámara que ya es sello propio. Otra de las mejores propuestas del festival, una gozada de ver en la pantalla gigante del Auditori.


La producción india ‘Tumbbad’ (Rahi Anil Barve & Adesh Prasad, 2018) ha continuado la veda abierta en la sección oficial a competición. Una historia de época, en la que un joven se obsesiona por la búsqueda de un tesoro y que acabará enfrentándolo a brujas y ancianas deidades. Una fantasía hindú con aires político-sociales -que tampoco importan tanto- y que funciona como fábula exótica sobre la avaricia. Algunas voces de la crítica indican que su historia, muy parecida a ‘Apostle’, es superior a la propuesta de Gareth Evans.


También exótica fue ‘The Lure’, el musical de terror-folk polaco que pudimos ver en la edición de 2016. La nueva película de su directora, ‘Fugue’ (Agnieszka Smoczynska, 2018), prometía ser un cambio de rumbo hacia el thriller psicológico, pero nada más lejos de la realidad: la película ha acabado siendo un drama puro y duro, la historia de una mujer desaparecida durante dos años y que vuelve a la casa familiar sin apenas recordar nada de lo sucedido en su vida. Dirigida para nota y con una interesante narrativa, la película sería mejor acogida si no fuera porque no tiene absolutamente nada ni de fantástico, ni de thriller, ni de cualquier otro género “afín” al festival.

En paralelo también se han presentado dos propuestas que, al final, han acabado decepcionando. Por una parte ‘Buybust’ (Erik Matti, 2018), una especie de propuesta filipina a ‘The Raid’, cambiando un edificio de Yakarta por el centro de Manila y a Iko Uwais por la actriz Anne Curtis. Escenas de acción no demasiado bien coreografiadas y unos primeros minutos pesados han sido suficientes para sacar del film a muchos espectadores. Los indonesios, me temo, nos tienen demasiado bien acostumbrados.

La otra pinchada importante ha sido para ‘St. Agatha’ (Darren Lynn Bousman, 2018), una nunsplotation del director de ‘Saw 2/3/4’ que, además de extremadamente videoclub, ha resultado ser un real aburrimiento. De momento no se han detectado ni entusiastas ni defensores en Sitges. Se ha presentado junto a ‘He’s Out There’ (Quinn Lasher, 2018), una pequeña pero efectiva cinta survival también levantada con pocos dólares.

La noche ha comenzado con acento argentino gracias a ‘Mure, Monstruo, Muere’ (Alejandro Fadel, 2018). Una serie de crueles asesinatos levanta ampollas en la frontera entre argentina y chile, perpetrados por una criatura -o un hombre despiadado- que arranca la cabeza a mujeres inocentes. Precedida de cierto renombre tras su pase en Cannes, la película ha acabado desesperando a una audiencia harta de escenas inacabables, diálogos con poesía barata y avance mínimo en su trama. Una lástima, ya que involucraba aciertos visuales e ideas inteligentes. Si buscáis por las redes sociales encontraréis defensores a muerte de esta rareza.

La guinda del pastel la ha puesto ‘Lords of Chaos’ (Jonas Akerlund, 2018), la adaptación del libro con el mismo nombre sobre el origen del black metal noruego. En concreto, sobre el nacimiento de Mayhem y todas las leyendas y sucesos de prensa negra que la envolvieron a principios de los noventa. Un ‘The Disaster Artist’ rodado con energía, entretenida hasta la médula y pocos miramientos con sus protagonistas -a los que tacha en más de una ocasión de niñatos-. Ha hecho reír y llorar a un público entusiasta, sean o no seguidores de este género musical. Una de las grandes y agradables sorpresas del año.

Hoy continúa la aventura con la laureada ‘Burning’, la gamberra ‘Assasination Nation’, la misteriosa propuesta brasileña ‘Morto Ñao Fala’ y la serie B de ‘Await Further Instructions’.

Etiquetas: Sitges 2018