"En la Hierba Alta": Entrevistamos a Vincenzo Natali y Patrick Wilson

El lugar: la 52 edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. La habitación: una sala de entrevistas de tamaño medio, con fans esperando pacientemente en la puerta y un bonito junket con hierba realmente alta. Quién: Vincenzo Natali, director de En la hierba alta y Patrick Wilson, el villano con la sonrisa más perfecta del año.

Los dos ríen, son cómplices y se interrumpen constantemente. Por separado son brillantes, pero juntos lo hacen todo aún mejor. Son, en pocas palabras, el dúo perfecto para una entrevista.

Sois un rostro constante en el cine de terror, ¿el género os ha elegido o sois vosotros los que habéis elegido el género?

Patrick Wilson: James Wan fue el que me eligió, en realidad. Antes de Insidious sí había hecho Hard Candy, pero en esa época sí que me gustaba ir probando diferentes géneros. Pero lo que encontré con James [al hacer una película de terror] es que era… divertido. La película funcionaba, se sentía diferente, amaba a esos personajes…

Vincenzo Natali: En mi caso el género absolutamente me encontró a mí. En mis primeros recuerdos ya están las películas de monstruos. Estoy convencido que es genético, una proteína en mi cuerpo que me hace amar a los monstruos.

Stephen King es como un padre para más de una generación no solo de público, si no también de creadores de género…

VN: De hecho, lo que estamos viendo con esta última ola de adaptaciones de Stephen King son la generación que “creció” con Stephen King. La primera que vimos en su momento era seguramente la era de los adultos que lo descubrieron. Ahora… ahora son sus hijos, ¿no?

PW: Sí, y en formatos tan diferentes. Es fascinante: relatos, novelas cortas como ésta que ha escrito con Joe Hill, reimaginaciones de trabajos anteriores… y lo más interesante es ver como diferentes directores se acercan a su trabajo y van añadiendo su visión, su punto de vista. Puedes acercarte desde muchas perspectivas a su trabajo…

¿Y trabajasteis con Stephen King y Joe Hill para la adaptación?

VN: No, pero sí que tuve que hacerles un ‘pitch’ de la idea y me tuvieron que aprobar luego como director. Pero a partir de ahí sí tuve mi espacio para poder desarrollar el trabajo.



Era cierta responsabilidad adaptarle…

VN: Totalmente. Pero al mismo tiempo también creo que una buena adaptación no tiene por qué ser literalmente fiel al original. Tiene que serlo a su espíritu.

Ambos habéis trabajado en películas con mucha violencia, ¿uno llega a sentirse atraído por estos personajes “atraídos por la sangre”?

PW: Siempre he sentido fascinación por estos hombres violentos que no aparentan para nada ser monstruos. [De hecho] veo un montón de documentales sobre crímenes, asesinos en serie… no he dicho nunca esto en una entrevista, pero mi padre vio a Ted Bundy morir [Bundy fue condenado a muerte].

Tampoco he sido nunca uno de esos tipos que creen debes vivir una vida horrible para poder meterte en la piel de un personaje malvado. De hecho, me pone un poco nervioso cuando leo entrevistas con actores vendiendo lo del “artista torturado”. Mis padres eran geniales, tuve una vida maravillosa en los suburbios… ya sabes. Pero sí, es divertido interpretar el lado oscuro.

[Vincenzo Natali] eres un director muy enfocado en el aspecto visual, casi diría calculado al milímetro. ¿Cómo se traslada eso al set? ¿Qué pasa con los actores?

VN: Tengo una metodología propia [Patrick Wilson asiente, sonriendo], que tampoco es que recomiende demasiado, basada en hacer storyboards. Básicamente dibujo la película entera antes del rodaje. Pero lo hago sabiendo que habrá muchos más contribuidores al resultado final, a parte de todos los inconvenientes que puedan pasar. Todo mi proceso como director es aprender en cómo hacer este baile, luchar por mi visión, pero al mismo tiempo estar preparado para tirarlo todo por la ventana en caso de que una mejor idea (o un desastre, generalmente suele ser un desastre) aparezca en ese momento.

PW: Yo amo que sea un director tan visual. Estamos haciendo su película. La verdad, estoy muy orgulloso de ser un actor, vengo del teatro (que es una de las profesiones más antiguas del mundo) … pero dicho eso, tenemos que servir a la película. Es el proyecto real. Por mucho que hagas una interpretación genial si no encaja en la película o en el plano, es inútil. Tienes que estar sincronizado. Me encanta cuando un trabajo es tan estrictamente visual, porque sé que entonces el director se está preocupando. Que hay una visión global, un propósito. Que está haciendo un FILM, no un ejercicio de actores… tienes que aprender a servir la pieza.

Pero la película está rodada en exteriores, con hierba real…

VN: La hierba de hecho es una especie muy particular (y de verdad, NO quieres que me ponga a hablar de hierba) y eso fue especialmente estresante. Empezamos a planear el rodaje durante el invierno, en Canadá, y no había manera de ver la hierba real de ninguna manera. Teníamos que esperarnos literalmente a semanas antes de comenzar a rodar para verla en el tamaño y color adecuado para la película. Era aterrador, porque llegaba el verano y la hierba crecía demasiado lento…

PW: Se acabaría titulando “En la hierba corta” (risas).

VN: ¡Exacto! Podía convertirse en un desastre de producción, pero por suerte la hierba creció y pudimos rodar como planeamos. Obviamente hay trabajo digital, pero prácticamente todo lo que ves en la película es hierba real.

¿Hay más oportunidades de hacer ficción con las nuevas plataformas?

VN: Para alguien como yo, que siempre está luchando por su siguiente película, es fantástico. El espacio en el que siempre he trabajado es el de la película de “rango medio”, que es precisamente el espacio que ha desaparecido. La industria se ha dividido en el mundo ultra-independiente, de bajísimo presupuesto, y el de las megaproducciones dentro de grandes franquicias. Con la aparición de Netflix, Amazon y otras plataformas están comenzando a volver este tipo de películas “medianas”.

Y no solo como cineasta, también como público. Puedo ver La balada de Buster Scruggs, que es alucinante y no creo que ni siquiera los hermanos Coen hubieron conseguido hacerla para salas comerciales. Obviamente simpatizo con cualquier cineasta que lucha por enseñar su película en el cine, porque de hecho es como yo quiero consumirlas también, pero hay una realidad y es que si quieres ir al cine más te vale para ver lo nuevo de Marvel.

PW: ¡O DC!

VN: (risas) Cierto, cierto, o DC.

PW: Como dices, lo que de verdad uno desea es que vuelvan este tipo de películas medianas. Incluso películas como Little Children [en la que Patrick Wilson aparecía] ya no serían posibles hoy en día. Me provoca tristeza. No vas a hacer un drama adulto de veinte millones de dólares.

Dicho esto, he hecho muchas películas independientes, por debajo de 5 millones. Inisidous fue 1 millón de dólares. Pero hacer que estas películas lleguen a la gente es complicado, muy complicado. Por eso es perfecto que emerjan cosas como Netflix, para poder llegar al público. Pero se tiene que llegar a un equilibrio; no quiero ver Érase una vez en América en mi televisor, quiero hacerlo en una sala de cine. Es como escuchar música: me encanta escucharla en streaming, pero de vez en cuando quiero disfrutar de un buen vinilo, ¿sabes? Debe haber espacio para el cine, es una experiencia específica.



Pero la ficción está evolucionando, no solo en el cine, si no en las series. Vosotros habéis participado en ‘Hannibal’ o ‘Fargo’, que son dos obras maestras de la “televisión”. ¿Las fronteras están desapareciendo?

PW: Es interesante, por ejemplo, con ‘Fargo’… soy un gran fan de la película. Creo que es una obra maestra y la he visto incontables veces. Y cuando llegué a la segunda temporada de la serie se acabó convirtiendo en una de las mejores experiencias profesionales de mi vida. Piensa que en mi primer día solo estaban escritos los tres primeros episodios y me enteraba, semana a semana, de cómo iba avanzando mi personaje. Eso no me había pasado nunca. De alguna manera, hice el mismo camino que la audiencia

VN: Las fronteras están desapareciendo, al menos es algo en lo que creo. Y también creo que es algo liberador. Y como director aterrizar en una serie es… es un animal diferente. Asombrosamente liberador, de hecho. Puedes liberarte de tu visión porque, aunque te acerques [como yo] a cada episodio como si fuera tu película, estás bajo el paraguas de algo “más grande”, de la visión de otra persona. Y, de manera extraña, se siente liberador…

PW: [girándose a Natali] ¡Muchos directores dicen eso! De hecho, es lo mismo para los actores. Es como si tuvieras un “cerco” enorme en el que jugar. Sabes que hay límites, pero puedes moverte de una manera liberadora en el interior.

VN: Hay menos presión. No es tu bebé, libera tu mente para probar cosas diferentes y, de alguna manera, te hace mejor. Además es una gozada haber participado en algo como ‘Hannibal’, que es básicamente una obra maestra (y eso es gracias a Bryan Fuller, sin duda alguna). De hecho, ahí está creo mi mejor trabajo como director. Es un momento realmente excitante.

Cuando apareció la serie lo primero que pensé es que no podía funcionar. ¿Cómo lo haría?

Por Carlos Marín.