Un 20 de enero de 1936 nacía Hannibal Lecter en Lituania

Uno de los grandes psicópatas vistos en la gran (y pequeña pantalla) surgido de la mente de Thomas Harris
Un 20 de noviembre de 1938 nacía Hannibal Lecter en Lituania. Su padre era un noble y su madre procedía de una familia italiana, los Visconti. Durante la Segunda Guerra Mundial las propiedades de sus padres fueron bombardeadas por los nazis, y él y su hermana menor, Mischa (a la que adoraba), quedaron huérfanos.

Ambos fueron capturados por soldados desertores, los cuales asesinaron a Mischa y se la comieron. Esto es lo que se conoce de su infancia, la cual, sin duda, sembró las bases de su tendencia al canibalismo. Se convirtió en Doctor en medicina especializado en Psiquiatría, y se instaló en E.E.U.U, donde comienza a asesinar a personas conocidas, a las que, después de cocinar, sirve a sus invitados.

El doctor Hannibal Lecter es además de un genio, un eminente psiquiatra y un auténtico sociópata. Culto, refinado, de modales exquisitos y buen comportamiento, es además amante del arte, la música clásica y la buena cocina. En la otra cara de la moneda, encontramos a un individuo cínico, manipulador y con cierta tendencia a castigar severamente los "malos modos", amén de esa peculiar tendencia al canibalismo de la que hace gala.

Lecter es un profundo conocedor del alma humana, a menudo se anticipa a los pensamientos de su interlocutor y es tan capaz de desarmar a una pizpireta agente recién salida de la Academia del FBI como de inducir a un pobre desgraciado a la automutilación o conseguir que alguien devore parte de su propio cerebro (eso sí, sazonado con una exquisita salsa con finas hierbas).

Sólo el agente Will Graham consigue detenerle, no sin antes herirle gravemente. Desde su celda es requerido varias veces para colaborar con agentes de policía (entre ellos el propio Graham) en casos complicados de asesinos, primero el de un maníaco apodado "El duende dentudo", y años después para encontrar al sádico Jame "Buffalo Bill" Gumb, colaborando con la agente Clarice Starling.


Su colaboración con la policía fructifica en un acuerdo con la senadora para trasladarse a una prisión de mínima seguridad. Lecter no deja escapar la oportunidad y se fuga, mudándose a Florencia sin dejar pistas de su paradero.
Allí comienza una nueva vida en el Palazzo Capponi como conservador, pero las cosas se complican cuando un antiguo paciente suyo, Mason Verger, da con su paradero gracias a un chivatazo, y no deja escapar la oportunidad para vengarse de lo que Lecter le hizo en el pasado. Al final Lecter, una vez más, sale airoso y triunfante de la situación.