Hasumi, el nuevo profesor de inglés, parece desvivirse por sus alumnos. Tanto, que amenaza a todo aquel que se porta mal con ellos; aunque, ojo, no se confundan, estamos en terreno de Miike y las buenas intenciones brillan por su ausencia. Miike sigue la senda de Battle Royale y brinda un filme de instituto violento hasta la médula; sazonado, eso sí, con canciones de Kurt Weill y con unos escenarios oscuros y coloridos.