CINE · AULLIDOS
Crítica de Jóvenes y Brujas (2020)
The Craft: Legacy
Crítica de Jóvenes y Brujas
Lanzada apenas siete meses antes de que ‘Scream’ salvase el género de terror en los noventa, la valiente ‘Jóvenes y Brujas’ fue una película fresca y moderna sobre un grupo de outsiders de instituto que recurrían a la brujería para afrontar sus traumas. Con el tiempo, se convirtió en una cinta de culto de la que ahora tenemos su primera secuela, Jóvenes y Brujas (se titula igual en España) dirigida por Zoe Lister-Jones y producida por Blumhouse.
Al igual que su predecesora, todo comienza con la llegada a una nueva ciudad de Lily (Cailee Spaeny), que se muda con su madre (Michelle Monaghan) para vivir con el nuevo novio de esta (David Duchovny) y sus tres hijos. Nada más llegar al hogar, la joven ya encuentra una tensa frialdad masculina, sentimiento que crece cuando le viene la regla en clase y la convierte en objetivo del matón local, Timmy (Nicholas Galitzine). De hecho, la masculinidad tóxica será el mayor enemigo de estas nuevas brujas. Pero entonces conocerá a Frankie (Gideon Adlon), Tabby (Lovie Simone) y Lourdes (Zoey Luna), las únicas que acuden en su ayuda y con las que forma un nuevo aquelarre teen.
Al contrario que en la primera parte, en esta nunca vemos realmente lo peligroso que puede ser jugar con la magia. Lo peor que hace Lily con ella es un hechizo de amor a un chico. De hecho, mientras que en la original la magia llegaba a consumirlas, separarlas y se volvía una adicción, en esta parece más un juego que no hace más que unirlas, dejando a un lado las oscuras implicaciones inmorales que oculta esto, porque Lister-Jones parece estar demasiado aferrada a la idea de que todas las chicas son perfectas. Y aunque debemos reconocer que las cuatro actrices están bastante bien, ninguna de ellas tiene una historia real propia más allá de nuestra protagonista, Lily. Así como en la original cada una tenía su drama y su historia, aquí apenas nos paramos a conocer detalles de ellas que afecten a su recorrido como personaje ni a la historia en su conjunto.
Algo que gustará a los fans de la primera son los guiños a esta como el juego de la levitación "ligera como una pluma" o la famosa frase "Las extrañas somos nosotras", pero seguramente estos salgan un tanto decepcionados del cine. Sin embargo, la nueva generación, que puede no conocer (y amar) tanto la película original, seguramente disfrute de esta secuela que acaba pareciendo más un capítulo de ‘Sobrenatural’ mezclado con ‘Riverdale’.
Lo mejor: La química de sus protagonistas y la banda sonora.
Lo peor: no consigue estar a la altura de la original… y los pendientes de la protagonista.