AULLIDOS.COM

Entra o crea tu cuenta gratis

Entra con Google o con tu correo y elige tu nombre e icono.

o

CINE · AULLIDOS

Crítica de Bound to Vengeance (2015)

Bound to Vengeance

Crítica de Bound to Vengeance

Hay que hacer un esfuerzo bastante bestia para entender la trama de Bound to Vengeance. No por compleja, si no por lo disparatada que es la iniciativa de su protagonista a la hora de afrontar el conflicto de la película. Con este punto de salida ya jodido, su director arremete la embestida con una buena dosis de ritmo loco que no deje entrever los problemas y un exagerado, loquísimo tono de seriedad absoluta en la que los personajes llevan el dolor hasta el límite. No hay duda de que la protagonista está pasando por un infierno y, quizás gracias a eso, se rompen la barreras de la verosimilitud que podrían derribarlo todo.

El viaje en el que entramos nada más comenzar es una vuelta curiosa al conocido "Rape and Revenge", pasando sin pestañear por el Rape y darle caña a un Revenge que se convierte en el mejor punto de la película. La poca innovación la suple con una buena puesta de cámara y un cuidado equilibro que logra siempre, siempre, siempre mantener la expectación por el what"s next. Cada habitación por la que van pasando en la curiosa odisea de la trama tiene un color, una textura, un tratamiento y un desafío distinto. Desde obturadores locos, trucos de luz y cámara lenta, todo vale para aberrar la narrativa.

La sencillez de la dualidad villano vs prota también se convierte en virtud cuando no intenta rebozarse en ello. No hay que buscarle tres pies al gato y, la verdad, vemos venir el cuadro desde muy entrada la trama. Pero de nuevo sus giros no son lo que la hace entretenida de cojones, si no el minuto a minuto de sus escenas. Dentro de esta conversación continua, la del secuestrador secuestrado, siempre subyace un pequeño conflicto que lo puede echar todo al garete. Siempre es diferente y, en cierto momento, se agradece que no vaya por derroteros más tópicos de darle la vuelta para un forzado tercer acto.

Los trucos de montaje, yendo adelante y atrás en el tiempo con imágenes found-footage ayudan a hacerse la foto completa, aunque pequen de estar sobreexplotados cara a su midpoint. El clímax en el que supuestamente todo se revela logra, aún así, tener un pequeño punto de suspense en el que nuestro cerebro maquina en contra nuestro. ¿Se atreverán con este giro? ¿Pero tiene sentido? Es satisfactorio, porque es sutil la manera de solventarlo (de nuevo, gracias al montaje) y enlaza con una escena maravillosa de slow-motion con banda sonora contrastada para cerrar, de nuevo, esa barrera loca de la verosimilitud violada.

No hay novedades destacables más que la gran labor de su director por hacer la película más seria, loca y vertiginosa posible. Conflictos bien construidos, heroína irónica y concepto de escenas encadenadas para una película que hace bien en tomarse tan en serio a si misma, porque es entonces cuando demuestra que eso importa un pimiento. La forma salva el contenido y nos hace pasar una hora y media volada en esta Bound to Vengeance, que sin aspiraciones de grandeza, sale airosa del lío en el que su guión la había metido.

Lo mejor: el trabajo pasado de vueltas de su director y la sensación de vivirla al momento, escena a escena.

Lo peor: ni te pares a pensar en su trama o te explota la cabeza.