CRÍTICA DE SHAZAM!

Por Francis Díaz Fontán
 
El universo compartido de DC Comics en cine ha sido una constante fuente de conflicto desde que comenzó en 2013, enfrentándose a polarizaciones de opiniones tanto en la crítica como en el público, y haciendo que sus recaudaciones, más que decentes, se vieran eclipsadas por acogidas muy desiguales. Así, Mucha gente define Man Of Steel (Zack Snyder, 2013) o Batman V Superman: El Amanecer De La Justicia (Zack Snyder, 2016) como verdaderas aberraciones, mientras que otros tantos las adoran como auténticas joyas, dejando poco hueco a opiniones más neutras, o menos apasionadas.

Títulos como Suicide Squad (David Ayer, 2016) ostentan el honor de haber recibido el primer Oscar de un universo cinematográfico compartido mientras lidian con la multitud de críticas negativas de algunos de sus detractores, y mientras, muy poquitas se llevan el honor de haber cumplido con sus objetivos en todos los ámbitos en los que una peli suele competir, como Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017), o la reciente Aquaman (James Wan, 2018), que además de ser la primera en superar la barrera de los 1000 millones de dólares de recaudación, consiguió remontar el desastre comercial que supuso la tortuosa e incomprendida Justice League (Zack Snyder, 2017).

Teniendo en cuenta que hasta ahora, DC, desde 2013 no ha tenido dos éxitos incuestionables seguidos, el hanycap de Shazam! (David F. Sandberg, 2019) es considerable considerando que la anterior ha sido un auténtico pelotazo, y que ésta peli podría consolidar la maldición de “nunca dos éxitos seguidos”, o superar el bache de polarización de opiniones, y re-orientar el universo DC. Casi nada.
Pues bien, habiendo visto la peli, desde aquí os podemos decir que muy probablemente estemos ante la segunda opción, y es que la peli está hecha de tal manera que es muy difícil hablar mal de ella. Es una peli divertida, entrañable, con buena acción, un drama muy correcto, y un empaquetado perfecto.

Por primera vez, el DC cinematográfico se acomoda en la dinámica formulista que su gran competidora adoptó con tan buen resultado, y nos ofrecen una cinta en que la compensación de momentos dramáticos/tristes y cómicos/buen rollo está tan compensada que parece medida al milímetro, y ese “una de cal y otra de arena” domina casi todos los aspectos del filme. Lo que da como resultado un producto mucho más digerible para el público generalista que la intensidad dramática de las mencionadas Man Of Steel o Batman V Superman, pero que para muchos, especialmente los que adoramos las primeras de la saga compartida, nos resultara algo artificial.

Ese criterio de orden y compensación se sigue respirando en el resto de la cinta, en que las secuencias de acción son constantes pero no agobiantes, los momentos de humor, evidentes, pero no cargantes, y así en todos los ámbitos del filme, para asegurarse de no pasarse demasiado en nada, y poder darnos un poco de todo. Los que pensaron que Aquaman era muy excesiva, están de enhorabuena, porque en esta peli la estructura es a prueba de haters.

En cuanto al factor visual, Shazam! ofrece una estética muy fiel a la última versión del personaje en los cómics, que se nota especialmente en la caracterización del Doctor Thadeus Sivana (interpretado por Marc Strong) y en la versión del traje del propio Shazam, que, en esta peli, no es llamado por su nombre súper heróico original en ningún momento, por razones más que obvias, ya que siempre había sido curioso que el primer Capitán Marvel fuera de DC Comics, pero más confuso quedaría estrenándose el mismo trimestre que la Capitana Marvel de su principal competidor.

En cuanto al elenco de personajes, podemos decir que es de lo mejorcito de la peli, superando la parte familiar/dramática a la parte aventurera, y tanto los actores adultos como los niños nos construyen un escenario creíble y entrañable a la vez, del que estás deseando ver más.

Como punto flaco, cabe destacar la maldición Big, en que vemos a un catorceañero que al transformarse en adulto, se comporta menos como un chico de catorce años en el cuerpo de un hombre, y más como un peque de 8 años jugando a ser su padre. Pero esa contradicción de conductas es ya casi un cliché en el género de “atrapado en el cuerpo de un adulto”, y es fácil pasarla por alto. Cabe reseñar también que nuestro Billy Batson es un chico atrevido y algo canalla, y traslada ese toque canalla al personaje de Shazam, con lo que tendremos a ese héroe con toques burlones y mezquinos que algunos echamos de menos en Spider-Man: Homecoming (Jon Watts, 2017) en que Tom Holland nos trajo un Spider-Man demasiado humilde y bonachón.

En conjunto, una peli genial, perfecta para ver con niños, y muy bien estructurada, que al igual que su predecesora, mantendrá viva la llama del universo cinematográfico de DC.

Lo Mejor: Los títulos de crédito finales, el origen del Dr. Sivana, y dos cameos, uno de ellos, el de cierta muñeca...

Lo Peor: No arriesga ni tiene la vocación innovadora de Man Of Steel o Batman V Superman, y aunque la peli funciona genial, se echa de menos que el autor se la juegue como sucedía en los inicios del universo.

 
CRÍTICAS RECIENTES