CRÍTICA DE JOKER

Por Francis Díaz Fontán
 
Cada vez que tenemos una nueva versión de un personaje célebre, podemos esperar un cambio de giro, una pequeña diferencia con el anterior. Así, James Bond pasa de agresivo a manos de Connery, a manso a manos de Lazenby, otra vez Connery, otra vez manso con Moore, un nuevo resurgir de la dureza con Dalton, Brosnan manso, y de nuevo agresivo con Craig. Así, es normal encontrar facetas que aparecen por turnos con la vocación de resaltar el rasgo que la versión anterior dejó más de lado.

En el caso del Joker, personaje tan (in)estable como variado, podemos distinguir entre dos facetas fundamentales: El Señor del Crimen de Gotham, y el psicópata desequilibrado. Desde Batman (Tim Burton, 1989), hemos podido ver cómo el cine rara vez ha resaltado ambas simultáneamente al mismo nivel de prominencia. Nicholson fue el gangster, Ledger el psicópata con vocación de anarquista y Leto volvió a resaltar su faceta de jefe del Hampa, aunque también guardó un hueco a la tendencia de loco delirante y descontrolado, lo que en cierto modo le convierte, independientemente de lo que nos pareciera el resultado final, en el Joker más completo del cine -en términos de fidelidad a la fuente hasta la fecha.

Es de suponer que el Joker que nos toca ahora, sea, por turno, el loco desequilibrado, que al igual que el de Ledger, deja de lado la faceta de gangster, y ese origen permanente de accidente químico de su cara blanca, y se centra en su actividad de desequilibrio social, ignorando actividades criminales más lucrativas.

Por otro lado, y asumiendo que la fidelidad al producto original no es una obligación y que grandes pelis lo han sido sobre todo sabiendo distanciarse del material en el que se basa, podemos confirmar que JOKER tiene elementos muy fieles a algunas versiones del personaje en el cómic, a pesar incluso de cuanto se ha comentado acerca de la distancia que marcaba este título del cómic, en que el mismo director, Todd Phillips, lo ha advertido hasta la saciedad.

Así, los conocedores del Joker más canónico, podrán ver ciertas similitudes entre la película y obras como La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland, novela gráfica en la que, al igual que en esta film, nos pintan un Pre-Joker que lejos de ser un psicópata sin moral, era un pobre hombre conducido a la locura del crimen por circunstancias.

Y bien, ahora que nos hemos quitado la espinita de la fidelidad de la adaptación, centrémonos en lo verdaderamente importante, que es lo que Joker nos ofrece. Para empezar la película tiene una fotografía sencillamente espléndida, y crea una atmósfera visual genial, al igual que el tempo y la banda sonora. Las reminiscencias a Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) y El Rey de La Comedia (Martin Scorsese, 1982) son más que obvias tanto en lo conceptual, como en lo narrativo y en lo estructural, no en vano, Martin Scorsese y Robert De Niro forman parte de la experiencia, y toda la película tiene esa dinámica de caída en el agujero del delirio que podemos observar en éstas, y en tantas pelis de otros directores, como David Fincher en su El Club De La Lucha (1999).

A la hora de hacer una valoración final, es muy difícil dar una opinión no contaminada por toda la estela de opiniones, sesiones interminables de aplausos en grandes festivales, y ese aura de “gran película” que trae desde mucho antes de su estreno y que inevitablemente es una interferencia para una opinión espontánea. Porque lo cierto es que estamos ante una gran película, pero quizá sea muy peligroso ir a verla con esos “8 minutos de aplausos ininterrumpidos en el festival de Venecia”, debido a la expectativa que ese tipo de anécdotas causa. Pero en definitiva, tenemos delante un auténtico peliculón, dirigido de manera impecable, con unos actores que ofrecen lo mejor, y que maneja de forma tremendamente equilibrada la faceta de narrar con la de ambientar, la de hacer saborear al espectador el elemento emocional del personaje principal.

A pesar de lo arriesgado que pueda ser de cara al hype generado, y el que pueda generar, estamos ante una título muy recomendable.

Lo Mejor: Joaquin Phoenix y el personaje de Frances Conroy. Y el clímax de la historia.

Lo Peor: El personaje de Zazie Beetz es algo desaprovechado para lo bien concebido que está.
 
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