AULLIDOS.COM

Entra o crea tu cuenta gratis

Entra con Google o con tu correo y elige tu nombre e icono.

o

CINE · AULLIDOS

Crítica de Invocación Mortal (2021)

Seance

Crítica de Invocación Mortal

En este pequeño mundo del género también se mueve un pequeño y exclusivo grupo de artistas. Nombres que no son conocidos para el gran público, pero que en las reuniones de amantes del terror y la fantasía, de festivaleros de pura cepa o maratonianos del horror suenan como autores a los que siempre seguir la pista. Adam Wingard, que con el tiempo ha ido mudando su piel hasta un blockbuster de la talla de ‘Godzilla vs Kong’, solía ir acompañado de un guionista recurrente al que todos considerábamos pareja en crimen. Este guionista es ahora también director y se estrena en el largo con Seance (Simon Barrett, 2021), un decepcionante ejercicio de slasher noventero que carece, vaya por Dios, de todas las cualidades por las que sus guiones para Wingard siempre sobresalían.

Suki Waterhouse es Camille, una prometedora joven que acaba de llegar al prestigioso internado femenino de Fairfield. Lo hace en sustitución de una estudiante que, tras una broma pesada, acabó cayendo desde su habitación en el tercer piso y perdiendo la vida. Sus compañeras le proponen hacer una sesión de espiritismo (o ‘Seance’) para contactar con la fatídica joven, suceso que despertará viejos fantasmas del lugar y que iniciará una serie de asesinatos en la institución. Lo que parece un mecanismo perfecto para desatar horror sobrenatural se convierte, en realidad, en una buena excusa para desenterrar el tropo de asesino enmascarado que reinventó el ‘Scream’ de Wes Craven y Kevin Williamson. Esto es: asesinatos de violencia comedida (al menos en sus dos primeros tercios) alrededor de un misterioso ‘whodunit’ sobre el que baila todo el suspense de la película.

Barrett, que conoce el género de sobras, no pretende re-inventarlo o explorarlo como lo hizo con el home-invasion en su excelente libreto para ‘Tú eres el siguiente’. Se conforma con usar los ingredientes que había en una bolsa caduca desde hace dos décadas y repetir la fórmula para ver si la cosa funciona. Y no solo no funciona; aburre. Es tediosa, su puesta en escena es torpe y su reparto carece del mínimo interés. Suki Waterhouse hace lo que puede con un personaje que debería tener un trasfondo más interesante de lo que aparenta a simple vista, pero las revelaciones graduales sobre ella y el pasado del lugar no podrían importar menos en una trama que funcionaría igual sin ella. Todo un conjunto de errores (el uso del gran angular y panorámico en interiores es aberrante) que la dejan sin gasolina para esos últimos minutos donde el guionista que conocemos re-aparece, aunque sea entre discursos de villano dignos de parodia.

Seance es una ópera prima fallida, una tediosa aproximación a lugares demasiado conocidos que no aporta nada de valor que rascar. Es frustrante, sabiendo el potencial del autor que hay detrás y al que solo se puede acusar de torpeza en escoger, de todo su trabajo, uno de los guiones que menos representa su olfato para desafíar los límites del género (algo que incluso ya hacía en su fallida, pero por otros motivos, reinterpretación de ‘Blair Witch’). El que quiera recuperar esa sensación de alquilar un enésimo exploit de ‘Leyenda Urbana’ un viernes noche para verlo sin prestar demasiado interés quedará ligeramente satisfecho. Para el resto, seguiremos hablando en un círculo reducido sobre los discretos genios que nos encantan, ignorándola como si nada de esto hubiera sucedido jamás.