CINE · AULLIDOS
Crítica de The River King (2006)
The River King
Crítica de The River King
El argumento de "The River King" puede recordar en cierto momento a la ya clásica "Twin Peaks": La aparición del cadáver de una persona joven (en este caso un chico), un policía empeñado en resolver el misterio de su muerte y como contexto un pueblo aparentemente tranquilo, pero lleno de secretos... Es imposible no echar una mirada a la serie de David Lynch, aunque solo se quede en el punto de partida, porque el film que nos ocupa nos lleva por diferentes caminos hacia el vacío absoluto de la historia, la nada de la narración.
No, no es un argumento onírico ni nada parecido, "The River King" es un bonito paseo a través del rural americano, donde todos los personajes guardan misterios que, al final, resultan o no descubiertos o extremadamente estúpidos. Vale, hay sobornos, hermandades secretas, insistencia sobre las falsas apariencias de las personas... Pero si no se sabe contar una historia para llevar este mensaje, estas situaciones, todo se queda en una sensación de pérdida de tiempo.
Es cierto que el director Nick Willing (que ya realizó "Fotografiando Hadas") cumple una labor estética estupenda. Los paisajes son bellos, los colores cálidos y algunas escenas son excelentes (el flashback del chico cayendo al río es un plano que impresiona). Pero si tienes de base un guión lleno de diálogos estúpidos con una conclusión a la que se podía haber llegado en menos de 30 minutos, el conjunto falla.
Y es que los fallos de guión son más que notables, incorporando escenas que no aportan nada, subtramas breves y vacías (la historia de amor o el supuesto fantasma del chico), una inconsistencia de géneros y unos personajes tópicos y desdibujados.
Que nadie se engañe, la historia de "The River King" no es ningún thriller, ni nada relacionado con el fantástico (la supuesta aparición del fantasma es tan anecdótica que ni siquiera tiene peso en la trama), es un drama que si no fuera por su excelente realización, no pasaría de telefilm.
Una gran decepción para un punto de partida tan interesante.
Lo mejor: La dirección de Willing, que es firme en planos, rica en belleza y magníficamente electa en fotografía y color.
Lo peor: El guión, un despropósito que no llega a ningún lado, las flojas y poco convincentes interpretaciones y la sensación de perder una hora y media para llegar al mismo punto de partida.