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CINE · AULLIDOS

Crítica de Men (2022)

Men

Crítica de Men

Hacía ya cuatro años que Alex Garland no dirigía ninguna película. Si bien hace dos pudimos disfrutar de su primera serie, ‘Devs’, ahora el británico ha vuelto a la gran pantalla con una sórdida y diferente propuesta, ‘Men’. Si reducimos su argumento a lo esencial podríamos decir que se trata de una película sobre una mujer que intenta superar un trauma muy reciente. Harper (Jessie Buckley) busca escapar de su vida y de una tragedia que involucra a su marido (Paapa Essiedu) en una preciosa casa que ha alquilado en el campo en medio de la nada. A través de una serie de flashbacks dispersos a lo largo de la historia se nos revelarán las complejidades de esa tragedia y del matrimonio, que se encontraba en serios problemas. Y aunque Harper está intentando huir de ese sentimiento de culpa que tiene dentro, sus demonios más profundos la siguen.

En ‘Men’ esos demonios se ven de manera literal, principalmente en forma de hombre, a manos del sorprendentemente camaleónico Rory Kinnear, cuya interpretación llega a ser espeluznante. Alex Garland brilla en la dirección de actores de este thriller de terror cuyo ritmo se va cociendo lentamente, tal y como la historia pide y necesita.

La película es visualmente impecable y su paleta de color (obra del director de fotografía Rob Hardy, asiduo ya en los proyectos de Garland) va del rojo al verde en todo momento, regalándonos una opresiva atmósfera que nos lleva a meternos en la piel de la protagonista y esa presión psicológica a la que se ve sometida la mujer en nuestra sociedad. Si que es cierto que la cinta no llega a ahondar demasiado en que conozcamos bien a Harper, pero logra que te preocupes por ella y que finalmente quieras verla exorcizando esos demonios que la persiguen.

Garland consigue hablar de muchos temas en ‘Men’: las relaciones tóxicas, la redención, el perdón a uno mismo… mientras nos regala una cinta sórdida con momentos de lo más grotescos, como ese final al más puro estilo David Cronenberg que consigue ser estético y aterrador a partes iguales.

Sin duda, una cinta de terror diferente y controvertida que dará mucho que hablar. La nueva apuesta por el cine de autor con nuevos lenguajes por parte de A24 es un retrato árido y feminista de la ansiedad y los miedos que se sale de lo convencional.

Lo mejor: su atmósfera opresiva y Rory Kinnear.

Lo peor: que no consiga conectar con todo el mundo.

Por Pablo S.Pastor