CRÍTICA DE EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES

Por Manuel Mañero
 
Alguien que no sienta el más mínimo apego emocional por la cubierta gótica saldrá de ‘El Hogar de Miss Peregrine’, en el mejor de los casos, con la sensación de que Tim Burton ha arrojado la toalla. Que ya no le importan los medios, que se ha entregado a los fines. Esta película es una película de fines, porque hay más insurrección y más rebeldía en sus últimos diez minutos que en todo el mayo del 68 vivido y escritopero los contenedores no podían ser menos agraciados al recuerdo.

Siendo como es -negarlo sería de imbéciles- una película atractiva y, sí, bonita, ‘El Hogar de Miss Peregrine’ parece quedarse a medias en su adaptación a la pantalla y deja diversas páginas en blanco de un guión esculpido a pedazos al que va salvando, con acierto, el desarrollo de los efectos y la atmósfera timburtiana, esa que siempre funciona tan bien entre los fieles. Pero ha llegado el momento de pedirle a Burton que despierte: hace ya tiempo que parece uno de sus muñecos monocromos, y atrevimientos pasados quedan ya tan lejos que todo lo suyo del siglo XXI parece irremediablemente atado a la plantilla de Big Fish.

Big Fish, que es una epopeya extraordinaria, una película para narrar y guardar, influye demasiado -parece que inconscientemente- en Miss Peregrine, hasta el punto de que a veces la atormenta e invade por completo. A simple vista, no es original. No es nada original, algo dolorosamente paradójico si tenemos en cuenta que no es más que una fábula bruta sobre el pasado que nos modela y las diferencias que nos desunen. Burton no exprime ninguna de estas frutas y deja pendiendo de un hilo lo que a todas luces podría haber enriquecido mucho más el relato visual. Claro que no sabemos en qué situación habría dejado esto a sus protagonistas, de por sí forzados a creerse más diferentes de lo que aparentan.

De la retahíla de jóvenes hay poco que añadir, pero la gran apuesta del film, Eva Green, estalla las costuras de su personaje. Malograda para el drama -vimos en Penny Dreadful que es muy capaz de tirar solita de ese carro-, su papel va reduciéndose de manera ridícula hasta quedar casi literalmente fuera de escena en el desenlace. Un papel protagonista quemado en planos cortos y aleteos, literales, sobre niños desubicados en otro tiempo. Al menos, la introducción es atractiva y única: tienes tantas ganas como el protagonista de salir del pozo y encontrar algo ahí fuera, algo que te resucite y te saque de tu vida lineal.

Quizá por eso ‘El Hogar de Miss Peregrine’ haya cumplido parte de su propósito no anunciado: remover algo dentro de conciencias usurpadas por la rectitud. La película recorre una composición mental algo confusa que se parte al final en una serie de batallas vistosas y hasta cierto punto entretenidas, para acabar volviendo al origen sobre la necesidad de reencontrarnos. Al final pueden todos, pero la moraleja -para la que hay que escarbar un poco- es sensacional: el mal es inabarcable, y las diferencias, el único camino para desconcertarlo. En realidad, ser diferente es ganar tiempo.

Lo mejor: Espléndida fotografía, escenarios marca de la casa, nieblas, rincones, sombras y muchas de las cosas buenas que el Tim Burton de los 90 se niega a abandonar

Lo peor: Su duración no se corresponde con su longitud, olvida tiempos cinematográficos esenciales en escenas cortas y además desaprovecha completamente a Eva Green, cuya fuerza se echa en falta enseguida en cuanto sale de la escena.
 
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